jueves, 23 de abril de 2015

Jueves de farolillos: Toros de Victorino Martín para Ferrera, El Cid y Escribano.

Hoy, 23 de abril, jueves de farolillos, se lidiaba en La Maestranza una corrida de toros llegada desde “Las Tiesas de Santa María”. La corrida, junto con la del próximo domingo, representaba el mayor aliciente para el aficionado en lo que al toro se refiere.
La corrida la han estoqueado dos toreros con experiencia en esta ganadería como Ferrera y “El Cid” junto con Manuel Escribano, que hace el gesto de anunciarse con Victorino y Miura en la plaza que lo sacó del banquillo en aquella “miurada” de 2013.
Se lidió un encierro muy bien presentado de Victorino Martín, en el que hubo toros de juego muy variado, pero lo más importante es que, como dijo en su día Victorino, “nadie comió pipas.” La corrida ha tenido, toros bravos, toros con peligro y toros complicados, pero, salvo el primero, todos han tenido emoción.
Ferrera lidió en primer lugar a un toro soso y gazapón, que embestía a media altura pero que tenía recorrido. Ferrera compartió banderillas con Escribano y después realizó una faena templada y medida, que no caló en el tendido porque el toro no decía nada. Lo tumbó de una estocada desprendida. Lo que ocurrió con su segundo toro, lo dejaremos para el final.
“El Cid” sorteó en segundo lugar a “Verdadero”, un toro complicado, listo, que sabía lo que se dejaba detrás y no tenía un largo recorrido, pero humillaba y tenía emoción. Lo recibió ganándole terreno, saliéndose hacia los medios con el toro, donde remató con una apretada media. Escribano hizo un quite de dos chicuelinas y la media que se aplaudieron, pero fue cuando el torero soltó el percal tras el remate cuando se apreció claramente como el toro hacía surcos en el albero. Tras haber sido bien lidiado el toro, “El Cid” brindó a su hijo y le realizó un trasteo vibrante, en el que entendió al toro, le aguantó y se peleó con él. El toro se quedaba corto y el de Salteras empleó el recurso de citar desde la cadera e intentar alargar la embestida. Se equivocó el torero y siguió con otra tanda más que deslució, cuando debió coger la espada. Se le hubiera pedido la oreja de haber finalizado con una buena estocada, pero pinchó hasta cuatro veces.
En quinto lugar se las vio con “Estanquero”, un cinqueño de cuerna engatillada que estaba más en el tipo “santacolomeño” que el “asaltillado”.
El toro era bravo e hizo un buen tercio de varas y aunque no lo lidiaron del todo bien, el diestro brindó al público y dejó tres series cortas e intensas con la derecha y de gran emoción. Pero entonces cogió la izquierda y, cuando la faena debía de romper de verdad, la tanda resultó enganchada y deslució. Volvió a la derecha y finalmente decidió coger la espada entre una división de opiniones. Desde mi punto de vista, a Manuel Jesús se le escapó este bravo toro, que era exigente y no permitía errores. Volvió a fallar con los aceros y fue silenciado, siendo aplaudido el toro en el arrastre.
El Cid embarcando la embestida del quinto
con la derecha. (foto: aplausos.es)
Escribano lidió en tercer lugar a “Paquecreas”. Curioso el nombre del toro. Fue éste un ejemplar muy exigente, con carbón y que tampoco permitía errores. Escribano compartió los palos con Ferrera y lo más destacado fue el par de Calafia del gerenero que puso la plaza en pie. El toro era mejor por el izquierdo (por donde clavaron los pares de banderillas), se quedaba muy corto por el derecho y era muy reservón. Escribano le hizo una valiente y firme faena, en la que le buscó las vueltas al toro y le aguantó unas miradas fulminantes, estando a punto de mandarle a la enfermería en más una ocasión. Los naturales fueron largos y templados y en los de pecho (por el derecho) se revolvía como un león. Escribano le plantó cara y, tras una gran estocada, cortó una oreja de peso.
Derechazo de Escribano al tercero, del que paseó una oreja.
(foto: plazadetorosdelamaestranza.com)
El torero de Gerena puso todo de su parte ante el sexto. Puso dos buenos pares y uno de infarto entre las tablas. Aunque el toro no era para eso, lo brindó al público. El de Victorino también sacó peligro y lo transmitió, pero pronto se empezó a quedar más corto y fue a menos. El torero lo siguió intentando, pero lo único que podía conseguir era que se lo echase a los lomos.
Pero el suceso de la tarde y de la feria aconteció en cuarto lugar, cuando Ferrera se topó con un buen toro, que lució aún más en sus manos. Era un precioso cárdeno bragado, “Mecanizado” de nombre, herrado con el número 73 y de 544 kilos de peso. El toro salió suelto y frío y Ferrera solo pudo abrochar varios lances sueltos. Después
Sentido natural de Ferrera al
cuarto (foto: plazadetorosdelamaestranza.com)
tomó un puyazo fuerte y trasero de Dionisio Grillo del que salió suelto y, por petición del público, Ferrera lo colocó en largo. Tardeó el toro, pero acabó por acudir con buen son, empujando fuerte, abajo y quedándose en la suerte. Ferrera se lució como nunca en banderillas, y también lució el vibrante galope del toro, al que se dejó venir de lejos en dos pares monumentales. Cerró tercio con otro gran par al quiebro al hilo de las tablas y brindó al público. Victorino Martín hijo (sentado en una localidad cercana a la mía) decía que no era toro para brindis, pues temía que no fuese a durar demasiado. Pero se equivocó el ganadero, y el toro, que aún no se había definido del todo, fue a más. Ferrera empezó con una gran serie por la derecha, seguida de un inspirado cambio de mano y el de pecho de pitón a rabo. Siguió con otras dos series excelentes sobre ambos pitones. En la cuarta serie (muy larga) por la derecha acabó poniendo la plaza en pie, tras un pase de pecho monumental. En la quinta tanda, acabó de armar el alboroto y se recreó sobre ambas manos, improvisando y toreando con gusto. Ya con la espada de matar, le pegó, unos muletazos muy sentidos genuflexo, que fueron el broche de oro a una grandiosa faena. Pero faltó la firma y por más que empujó todo el mundo, pinchó en dos ocasiones, descabellando a la primera quedándose él solo con el toro. Se habían esfumado dos orejas clamorosas, pero la faena, para el recuerdo, queda en la memoria de quienes la hemos visto. En la plaza hubo un toro bravo, encastado, enrazado, repetidor, obediente, fijo, que lo pedía todo por abajo y que murió con la boca cerrada. Los aficionados supieron reconocerlo y pidieron la vuelta al ruedo para “Mecanizado” y el pañuelo azul asomó en el palco presidencial. Se concedió el honor póstumo para el que ha sido uno de los toros de la feria y que, no olvidemos, fue muy afortunado en el sorteo al encontrarse con Ferrera, que dio una emotiva vuelta al ruedo y ha cuajado una de las faenas de su vida.
Mecanizado, número 73, premiado con la vuelta al ruedo e inmortalizado por Antonio Ferrera
En resumen, se ha lidiado una variada e importante corrida de Victorino Martín, en la que destaca el excelente cuarto, “Mecanizado”, al que se le dio la vuelta al ruedo y al que Ferrera ha inmortalizado con una gran faena, mientras que “El Cid” pudo haber cortado una oreja del segundo y simplemente se le fue el quinto y Escribano ha cortado una oreja de peso tras una importante tarde.
 
Mario García Santos (@mario_garsan)

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