domingo, 3 de mayo de 2015

4ª selección del Ciclo de Becerradas en Espartinas

Hoy, sábado 2 de mayo, he asistido a la cuarta selección del XIX Ciclo de Becerradas en Clase Práctica, la cual se ha celebrado en la plaza de toros de Espartinas. Dejando a un lado los resultados artísticos y el juego del ganado, no se puede pasar por alto la falta de seriedad con la que se ha celebrado el festejo. Aunque la entrada era gratuita, (suponemos que en parte por los 32 grados que hacía), la plaza registró una entrada muy pobre. Respecto a la falta de seriedad, me refiero a detalles como que el festejo empezó con retraso, que no se regó bien el ruedo y se levantaba gran polvareda, que el presidente estaba en el palco sin asesores y vestido informalmente o que el usía desapareció un rato durante la lidia del primer novillo. Quizás le daría un “apretón” al señor presidente, aunque eso ya es mucho especular.
Hubo momentos en que aquello, más que a un festejo de un certamen de becerradas, se pareció más a un tentadero público, pero con tercios de banderillas y banda de música. Como digo, faltó seriedad y orden en este festejo, pues aunque sea una becerrada, las cosas hay que hacerlas bien hechas, o sino mejor no hacerlas.
Dejando a un lado todo lo mencionado, el festejo resultó muy entretenido y aunque se cortaron seis orejas en total, los trofeos de este festejo no tienen demasiada trascendencia, pues para pasar de ronda en el certamen no cuentan las orejas, sino las puntuaciones de los jurados, ya que actuaciones que en Camas por ejemplo, quedaron en ovación hoy quizá hubiesen sido dos orejas y viceversa.
En un festejo que también estuvo marcado por el viento, se lidiaron 6 becerros de la ganadería de Escardiel, vacada formada con ganado de Cortijoliva, de encaste Contreras. Los becerros fueron de capa variada y de juego más bien parejo en el que predominó la tendencia a tablas en mayor o menor medida, con la complicaciones que eso conlleva. El mejor ejemplar de los seis fue el segundo, un precioso becerro que embistió con nobleza y calidad.
En primer lugar actuó Rocío Romero, alumna de la Escuela Taurina de Écija. Es bueno también que el toreo siga teniendo presencia femenina, pues desde la inolvidable Cristina Sánchez y del aldabonazo de Conchi Ríos en Las Ventas, no ha habido demasiada representación femenina. Rocío rompió plaza con un público frío e instrumentó varios lances buenos de salida. Su novillo fue un manso descarado, que embistió con mucho genio y cabeceando en la muleta. Rocío consiguió sujetarlo en el inicio de faena y en dos tandas buenas sobre la izquierda, pero el novillo se rajó definitivamente y se fue a la puerta de chiqueros. La faena fue a menos lógicamente y después tardó una eternidad en conseguir que el toro igualase, matando de media estocada a la tercera. Hay que ser benevolente con quien está empezando, pero Rocío estuvo 17 minutos delante del becerro, y el usía no le envió ni un aviso, más que nada porque desapareció del palco.
En segundo lugar llegó el turno de Jesús Cuesta, de la escuela taurina de Sevilla, que como hemos mencionado sorteó el ejemplar con más opciones del festejo. Lo recibió bien con el capote aunque le echó las manos por delante y la anécdota del festejo llegó cuando solicitó el cambio de tercio con 3 banderillas puestas, pues el usía, que no estaba muy pendiente de lo que ocurría en el ruedo, no cambiaba el tercio por más que el torero se lo pedía insistentemente. Tras brindar al público, se lo sacó para afuera toreando despacio. Después ligó dos tandas con la derecha en las que llegó a torear relajado. Cuando cogió la izquierda, el novillo se entretuvo en pisotearle el sombrero que había dejado en el albero tras el brindis, dejándoselo totalmente destrozado. Seguro que a partir de ahora, cuando brinde al público, se lo entregará a su mozo de espadas. Después le pegó naturales buenos y largos al astado y cuando ya estaba buscando la igualada, cayó al albero y el novillo evidenció más que nunca su nobleza, pues no hizo por él cuando lo tenía a merced. La faena tuvo altibajos pero detalles muy buenos y paseó las dos orejas tras una estocada trasera en la suerte de recibir al segundo intento.
En tercer lugar se fue a porta gayola Ruiz de Jimena, un chaval de la escuela de Jaén que había traído un autobús con sus paisanos, por lo que en su actuación todo fueron olés y ovaciones. Alfonso Alonso hizo un buen quite a este novillo alternando navarras y tafalleras. La faena de Ruiz, no fue digna de gran mención y en ella se llevó varios revolcones. Lo más destacado de su actuación fue la gran estocada con la que tumbó al becerro, del que se le concedieron las dos orejas. Mientras daba la vuelta al ruedo, en otra lamentable situación se encendieron los aspersores para acondicionar el ruedo y, como no avisaron, el torero se empapó.
Recibió con una larga cambiada al cuarto Alfonso Alonso, de la escuela taurina de Camas. Arreó de salida y en un quite por chicuelinas que remató con revolera y brionesa. Cambió el tercio con un solo palo y empezó con ganas la que sería una faena con altibajos, en la que alternó tandas limpias y ligadas con otras más enganchadas y de menos acople. Remató con unos ayudados por alto y mató de estocada trasera a la segunda, paseando una oreja. Hay que detallar que hoy Alfonso volvió a los ruedos tras el serio percance que sufrió en la Feria de Camas el pasado septiembre, donde se cortó los tendones de la mano al entrar a matar. Hubo un momento en que le dijeron que quizá no podría volver a torear y ha peleado mucho durante este invierno, por lo que hoy ha sido una tarde especial para él.
En quinto lugar actuó Pablo Páez, de la escuela taurina de Ronda, que realizó una faena algo acelerada pero muy voluntariosa ante un novilllo que como todos (menos el segundo) tuvieron complicaciones que lógicamente, toreros de tan corto bagaje aún no son capaces de solventar con facilidad. Tras prolongarse mucho con la espada, saludó una ovación y queda también como anécdota que le tiraron un gallo que tardaron bastante en atrapar.
Cerró plaza Juan Diego, de la escuela de Almería, que estuvo en novillero y arreó desde el inicio capotero. Puso banderillas el joven y lo más destacable del tercio fue el buen segundo par. La faena fue algo acelerada, pero tuvo momentos buenos y ligados, y paseó un trofeo. Finalmente, Jesús Cuesta y Ruiz de Jimena salieron a hombros en el final de este entretenido festejo.
Lo único que no ha estado bien en la becerrada ha sido, como ya he mencionado, la falta de seriedad con la que se ha celebrado. De nuevo, al igual que escribí en la crónica de Camas, vuelvo a  resaltar la importancia que tienen estos certámenes, pues sin ellos, es imposible que las jóvenes promesas de Andalucía y quien sabe si en un futuro figuras del toreo, tengan oportunidad de rodarse, de ir cogiendo el sitio y la experiencia y darse a conocer. No olvidemos que son becerristas, que están empezando y que no podemos ser muy duros con ellos, pues aún están comenzando en este difícil y a la vez bonito sueño de ser torero.
 
Mario García Santos (@mario_garsan)
Los 6 integrantes del festejo antes de hacer el paseíllo. De izquierda a derecha: Rocío Romero, Jesús Cuesta, Ruiz de Jimena, Alfonso Alonso, Pablo Páez y Juan Diego.
 
 

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