lunes, 18 de mayo de 2015

Domingo 17 de mayo: Novillos de Fuente Ymbro para Clemente, Ginés Marín y Varea.

Los tres novilleros hicieron el paseíllo desmonterados
(mundotoro.com)
Hoy domingo 17 de mayo, tenía lugar en La Maestranza el 17º festejo de abono de la temporada 2015. La novillada tenía un cartel atractivo, pues tres novilleros con ambiente iban a estoquear seis utreros de Fuente Ymbro, ganadería que ha cosechado grandes éxitos recientes, como el toro más bravo de la Feria de Abril sin ir más lejos.
El cartel estaba compuesto por tres novilleros con proyección y personalidad que se presentaban hoy en La Maestranza. Clemente, el novillero francés que ha tenido actuaciones importantes en plazas como Dax o Moralzarzal y otros dos toreros con grandes condiciones como son Ginés Marín y Varea, quienes ya han demostrado en el ruedo que pueden ser la nueva pareja que arrase desde el escalafón novilleril como en su día hicieron Aparicio y Litri.

Trincherazo con gusto de Clemente (aplausos.es)
Con media entrada en los tendidos y en tarde calurosa y con algo de viento, los tres toreros hicieron el paseíllo desmonterados. Clemente tuvo que abrir plaza con un toro noble y colaborador al que quizá no acabó de entender del todo y de sacarle todo lo que llevaba dentro. Tuvo que toparse también con un público muy frío que no entró en su faena, en la que hubo pasajes de buen gusto y personalidad sin llegar a romper. Se alargó un poco con el estoque y fue silenciado tras escuchar un aviso.
Frente a su segundo llegó el momento más soporífero de la tarde. El ejemplar que le cupo en suerte no era un dechado de virtudes y simplemente era noble, se movía con sosería y además fue a menos. De nuevo Clemente dejó detalles muy buenos y su faena fue limpia, pero le faltó lo que en términos taurinos se dice darle importancia o ponerle tú, es decir, ponerle alma a los muletazos y romperse con el toro, lo cual hizo su compañero Ginés en el quite muy aplaudido, y que le dejó en evidencia tras darle la réplica por tafalleras, que no tuvieron eco. Mató de media estocada y volvió a ser silenciado.

Desmayado derechazo de Ginés Marín al quinto
(mundotoro.com)
Pase de pecho de Varea al tercero (mundotoro.com)
Ginés Marín gustó mucho en La Maestranza por su ambición, su valor, su cabeza, su buen gusto y su difícil facilidad con tan solo 18 años y dos temporadas toreando con picadores. Ginés estuvo muy por encima de su lote y fue el triunfador de la tarde. A su primero lo recibió a pies juntos  y lo llevó galleando muy torero al caballo, dejándolo de largo en dos picotazos. Brindó al público la faena, que tuvo un vibrante inicio por estatuarios, un trincherazo y el pase del desdén. El toro fue a menos y a partir de la segunda serie no le permitió ligar los pases, lo cual suplió el extremeño con verdad y con valor. Le pegó muletazos de mano muy baja y acabó por dominar al de Fuente Ymbro. Con la espada de matar le pegó unas bernardinas ajustadísimas y en la suerte contraria agarró una buena estocada. Se pidió la oreja mayoritariamente y tampoco hubiese sido un disparate concederla, pero todo quedó en una merecida vuelta al ruedo.
El quinto fue un toro que desde su salida marcó una querencia descarada a la puerta de chiqueros. Ginés apostó por el toro y le pegó lo justo en el caballo, pues a pesar de esa tendencia cogía el capote con nobleza. Después llegó el ejemplo de lo importante que es la lidia de un toro, a cargo de ese pedazo de profesional que es Javier Ambel, que debería haber saludado y al que solo le aplaudieron unos cuantos buenos aficionados. Ambel consiguió corregirle al toro la querencia a chiqueros, consiguió sujetarlo, alargarle la embestida y convirrtió el defecto del toro en una virtud, pues a partir de entonces, embistió con más largura como queriéndose ir, pero nunca se rajó. Sorprendió al público la apuesta de Ginés que supo ver al toro y sin brindis ni probaturas se fue al centro del ruedo con la mano izquierda. Allí brotaron tres series al natural muy importantes, de mano baja, gusto y sentimiento que calaron en el tendido. Sonó la música y Ginés cogió la diestra pegándole muletazos de cadera rota y desmayo que formaron un alboroto. Siguió con la diestra e  introdujo también una arrucina para salirse un poco de la pureza antes de rematar la serie cuando el toro ya empezaba a pararse. Tras unos bonitos adornos a favor de la querencia del “mansito”, Ginés salió andando a por la espada. Con ella realizó unas manoletinas de infarto antes de pinchar en la yema en la suerte contraria. Agarró después una gran estocada en la suerte natural y vivió la muerte del toro él solo, doblando finalmente a sus pies. Marín paseó una oreja, que hubieran sido dos de haber matado a la primera. La afición de Sevilla se queda con ganas de volver a verle.
También se quedó con ganas de ver a Varea, que se llevó el peor lote.
Segundo par de J.M. Montoliú al sexto (aplausos.es)
Su primero fue un melocotón que de salida apuntó buenas cosas, pues embistió con templanza y moviendo el rabo. Fue bueno el recibo genuflexo del castellonense, cuya media fue preciosa. Fue a peor en banderillas y fue a menos en la muleta. Poco pudo hacer Varea ante la sosería y el corto recorrido del novillo más que dejar pasajes de gran belleza. Fue silenciado.
También fue silenciado con el sexto tras una faena que brindó al público y en la que se las vio con un toro que se movió y que fue a menos y al que puso mucho el torero, pero sin conseguir más que apuntes.
Pero en el sexto de la tarde también tuvo lugar el otro suceso de la tarde, el tercio de banderillas de José Manuel Montoliú. El torero de plata colocó un primer par muy bueno por el pitón derecho que hizo arrancar la plaza en ovaciones. Pero para cerrar el tercio, José Manuel, se dejó ver, se gustó, caminó con torería, citó al toro y clavó en todo lo alto, saliendo andando en torero. Estos dos pares de banderillas los puso exactamente en el mismo lugar donde fue cogido mortalmente su padre, el recordado Monolo Montoliú, de cuya muerte se cumplieron 23 años el pasado día 1. Cuando su hijo clavó el segundo par pareció volver a estar viendo a su padre, que dejó su vida en ese mismo tercio donde está la actual enfermería. Sin duda, que José Manuel se tuvo que emocionar cuando La Maestranza le sacó a saludar, pues este ha sido el mejor homenaje que podía hacer a su padre.
En resumen, se ha lidiado una novillada por debajo de lo esperado del hierro de Fuente Ymbro, en la que Clemente ha dejado patente sus condiciones y su personalidad aunque sin llegar a romper, Ginés Marín ha cortado una oreja y bien pudieron ser tres sino es por el presidente en el primero y por la espada en el segundo, pero ha entrado hoy en la afición de Sevilla, mientras que Varea, con el peor lote, también hace que los aficionados se queden con ganas de poder verle con un toro que le ayude un poco más.
 
Mario García Santos (@mario_garsan)

Pueden ver el video resumen del festejo en el siguiente enlace (https://vimeo.com/128087955)

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