miércoles, 1 de julio de 2015

Artículo de opinión sobre las novilladas nocturnas de La Maestranza

El año pasado, me encargaron desde el portal taurino Burladero que escribiese un artículo de opinión sobre el certamen de novilladas nocturnas de La Maestranza, donde tenía que dar la visión de un aficionado joven. Ahora que llega la edición 2015 me gustaría volver a publicar en mi blog el mismo artículo que escribí hace un año sobre la importancia que tiene y la oportunidad tan grande que da este certamen. Decía así:
 
Llegó el verano a Sevilla. Entró el mes de julio y como es ya casi una tradición, los cuatro jueves de este mes tuvieron lugar las conocidas novilladas sin picadores en el albero maestrante y durante la mágica y agradable noche sevillana. En este certamen, que se lleva celebrando desde mediados de los 80, se les da la gran oportunidad de torear a los chavales pertenecientes a distintas Escuelas Taurinas.
Estos espectáculos veraniegos son una gran apuesta de la Empresa Pagés por nuestra cantera, en tiempos en los que cada vez se organizan menor número de festejos tras su reducción y son también una gran oportunidad para el público, pues los precios son más asequibles, lo cual permite que puedan acudir muchos más aficionados, tanto jóvenes como adultos.
Y lo cierto es que el público ha respondido, ya que en todas las novilladas, la entrada ha oscilado entre media plaza y tres cuartos e incluso se estuvo a punto de alcanzar el lleno en la final. En las mismas es muy bonito ver a multitud de jóvenes en los tendidos, los cuales, como también puede pasar en un evento deportivo, acuden junto a sus amigos o su familia a disfrutar del espectáculo.
Ahora, (con 14 años), recuerdo que, desde muy pequeño, mi abuelo me llevaba a estas novilladas y me transmitía su afición a los toros. También los abuelos ejercen un papel fundamental en la Fiesta, pues son ellos, los que tras tantos años de afición, ahora ya jubilados, no dudan en transmitir a sus nietos esa afición por los toros que guardan en lo más profundo de su corazón.
Y es imprescindible que los jóvenes podamos ir a la plaza, pues allí podemos aprender unos valores que en ningún otro lugar se nos podrán transmitir como en el mundo del toro. Valores siempre presentes en el ruedo como la verdad, la superación, la dignidad, el respeto, la seriedad, el esfuerzo, el sacrificio o la ilusión. Nosotros somos el futuro de nuestra Fiesta y el día de mañana seremos quienes llenaremos las plazas y seguiremos llevando a nuestros hijos y nietos a los toros.
Las novilladas sin picadores desempeñan un papel muy importante en la trayectoria de un matador de toros, pues sin ellas no podrían rodarse ni formarse como toreros, ni tampoco darse a conocer e ir ganando seguidores, para después debutar con picadores y finalmente alcanzar el sueño de tomar la alternativa.
Pero poder hacerlo en una plaza de la categoría de La Maestranza, es una oportunidad de oro para los chavales que han salido de las Escuelas Taurinas. Los que logran alzarse con el triunfo en el certamen, pueden dar un fuerte y temprano golpe sobre la mesa, dándose a conocer en el mundo del toro y pudiendo dar el salto a torear con picadores y con apoderados. Un claro ejemplo de ello, es Francisco Lama de Góngora, que abrió la Puerta del Príncipe en 2012 o Juan Solís "El Manriqueño", el que fuese alumno de la Escuela Taurina de Camas (al igual que yo) y que también triunfó en el certamen de 2013.
Este año, a la final han llegado Pablo Aguado, Rafael Serna y Juan Carlos Carballo. Los tres, tienen sin dudas grandes cualidades y son nuevas promesas del toreo.
A la final solo podían llegar tres, pero han habido otros que se han quedado a las puertas, que también dejaron su impronta en el albero maestrante, como fue el caso de Carlos Corradini o de Alejandro Gardel entre otros. En el camino se han quedado otros tantos novilleros, los cuales, aun pudiendo haber estado mejor o peor con sus respectivos lotes, lo cierto, es que eso quizás sea lo de menos. Para un chaval que anhela ser figura del toreo y entrena duro día a día para alcanzar su sueño, solo el hecho de haber toreado en La Real Maestranza de Caballería de Sevilla, es ya todo un éxito, y llegue o no a ser figura, solo el hecho de haber pisado el albero maestrante ya será motivo de orgullo para el resto de su vida, pues para un torero el poder actuar en una plaza de esta categoría es incluso más que para un músico el haber tocado en el concierto de Año Nuevo.
Porque el arte del toreo es muy grande, tan grande que el ser humano puede sentirse único al ponerse delante de un toro en un escenario tan mágico y bello como La Maestranza.
Finalmente, el triunfador del Ciclo de 2014 ha sido Pablo Aguado tras una final muy reñida, pero lo más importante y de lo que todos estábamos seguros desde antes del festejo es que, sin duda, la triunfadora ha sido nuestra Fiesta Nacional.
 
Mario García Santos (@mariog_escritor)

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