domingo, 27 de septiembre de 2015

Sobre el festejo matinal del sábado en El Bosque (Cádiz)

 
 
Fotos de Mario García (excepto las especificadas).

Durante este fin de semana se está celebrando en la localidad gaditana de El Bosque, la XVI edición del Encuentro Andaluz de Escuelas Taurinas, con motivo de la inauguración de su plaza de toros, que se encuentra en el mismo lugar que la primitiva, pero que fue remodelada y convertida en un coso multiusos techado. Durante el Encuentro, además de cuatro novilladas en clase práctica, se están celebrando distintas conferencias y charlas con personajes importantes del mundo del toro.
Mientras tanto, como si de un festival benéfico se tratase, para la ocasión, los ganaderos de los siguientes hierros han colaborado donando reses: El Torero (11), Millares (2), Torres Gallego (2), mientras que Apolinar Soriano, Espartaco, Cayetano Muñoz, Conde de la Maza, Herederos de Pedro Fernández, Francisco Rodríguez, Ana Romero, Torrestrella y Ruiz Miguel, han donado un ejemplar.
De cada una de las escuelas de Andalucía, (además de la de Badajoz como invitada), ha acudido un alumno para representarlas. Por parte de la Escuela Taurina de Camas, se anunció a Curro Jurado Pachón, razón por la cual me desplacé hasta El Bosque para presenciar el festejo, que comenzó puntual a las 11:30 de la mañana.
En el cartel estaban anunciados: Francisco José Oterino de Écija, Lázaro Escalona de Lucena, Curro Jurado de Camas, Pedro Gallego de Baeza y Amancio Muñoz de Atarfe, pero el festejo tenía además el gran atractivo de presenciar al maestro Ruiz Miguel, quien abriría plaza con un novillo picado para dar una clase magistral.
El sorteo se había celebrado media hora antes del comienzo del espectáculo, y a las 11:30, los toreros hicieron el singular paseíllo en el que el veterano maestro vestido de corto acompañó a los jóvenes vestidos de luces.
El maestro de San Fernando, lidió en primer lugar un novillo de El Torero al que le dieron un puyazo en buen sitio y con el que después hizo una faena propia de un maestro. Vimos a Ruiz Miguel en estado puro. Valor y quietud, con el poso y el oficio de los años. El maestro acabó por montarse encima del novillo y cuando llegó la hora de la suerte suprema, se dirigió a los novilleros para decirles que echasen a suertes quien saldría a matar el novillo. De esta singular forma, Pedro Gallego, desafortunado con el estoque, mató al novillo de dos pinchazos y una estocada defectuosa, después de la cual, Ruiz Miguel paseó las dos orejas.




Posteriormente, Francisco José Oterino sorteó otro novillo de El Torero, un ejemplar feo, pero que fue ese clásico manso encastado que saca fondo y que no se va. Aprovechó al toro por los dos pitones Oterino, que construyó una obra de buena factura en la que pudimos apreciar su puro concepto del toreo y también el oficio de quien no es nuevo en esta profesión. Mató de una buena estocada, entrando despacio y haciendo bien la suerte y fue incomprensible que el premio solo fuera una oreja, cuando se pidió con fuerza la segunda.
Oterino con el segundo de la mañana (foto del twitter @verdugomarta)
Lázaro Escalona cortó la oreja del segundo tras una faena en la que derrochó buen gusto y aprovechó las embestidas de un buen novillo de los Herederos de Pedro Fernández.

A Curro Jurado le cupo en suerte un bonito novillo de El Torero al que recibió a porta gayola y al que después cuajó un trasteo con tandas sobre ambas manos con gusto y cadencia que transmitieron arriba, aunque la faena, a raíz de enganchones y que el novillo fuera a menos, fue en línea descendente. Tras dos pinchazos, lo mató de una buena estocada y paseó una oreja.



Pedro Gallego se topó con el novillo de menos presencia de los seis y también acabaría por cortarle la oreja. La faena fue muy meritoria, pues el torero nunca perdió el ánimo y le buscó las vueltas al novillo. El de Ruiz Miguel, fue un manso pregonado que formó un alboroto en la plaza cuando saltó al callejón y que siempre huyó de la pelea y se iba suelto de las suertes. Pero no fue un manso peligroso, sino noble al que logró sacarle muletazos de mérito jugando con terrenos y querencias.
Pedro Gallego empezando la faena al quinto (foto del twitter @verdugomarta) 
El suceso del sexto novillo
 
En sexto lugar le llegó el turno a Amancio Muñoz, quien debutó en público hace tan solo dos temporadas. Cuando se abrieron las puertas de toriles, apareció un imponente novillo del Conde de la Maza. Negro mulato marcado con el número 17, fuerte y bien criado, serio, con prominente morrillo y alto de agujas. Tenía el guarismo 3, pero sino había cumplido ya los tres años, le faltaría muy poco. Un ejemplar así, aun estando arreglado, era mucho toro para lidiarse en una clase práctica.

Nada más salir galopando, en el recibo capotero embistió por dentro y a la altura de la esclavina, estando cerca de levantarle los pies a Muñoz. Como digo, y todos los profesionales allí presentes coincidieron en lo mismo, era demasiado animal para lidiarse sin picar. Por tanto, al disponer del caballo que se había preparado en principio solo para Ruiz Miguel, se decidió que saliera de nuevo, y le dieron dos varas, la primera de ellas muy fuerte.
El novillo del Conde se creció del castigo y después acabó siendo bueno para la muleta, pero, no olvidemos: "bueno pero del Conde", y por tanto no permitía errores. Amancio Muñoz estuvo valiente y voluntarioso durante una faena más que digna, logrando tandas con transmisión y mérito. Mató de pinchazo, una buena estocada y un certero descabello y cortó las dos orejas del bravo novillo, saliendo a hombros de la plaza.
Pase de pecho de Amancio Muñoz al sexto. (Foto del twitter @verdugomarta)
Pero imagínense que no hubiese estado el caballo de picar. Quizá ahora podríamos estar hablando de una desgracia en plena Sierra de Cádiz. Como dijo "Guerrita" "lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible".
Aunque muchos toristas acérrimos, hablen mal de quienes permitieron que se picara el novillo sin haber estado en El Bosque, yo, aunque por supuesto no puedo ni pretendo dar lecciones a nadie, como aficionado y como torero, pienso que fue un acierto el hecho de sacar el caballo de picar, pues todo debe hacerse en su justa medida y la integridad y la vida de los toreros siempre deben estar por encima de todo.
 
Una vez concluido el festejo, tras despedirme de mi amigo, nos dirigimos de vuelta a Sevilla, para llegar a La Maestranza al interesantísimo cartel en el que Manuel Escribano y López Simón se midieron en un a mano. 
 
Mario García Santos (@mario_garsan)

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