lunes, 12 de octubre de 2015

Medio siglo del indulto de LABORIOSO en La Maestranza por Rafael Astola

La verdad es que llevaba tiempo esperando este día, en el cual, por cumplirse las Bodas de Oro de semejante hito, podría por fin recordar como se merecen tanto a aquel toro de bandera como a aquel torero de Triana que estuvo a la altura de semejante animal.
Todo empezó el 30 de abril de 2011, cuando, al indultar Manzanares a "Arrojado" de Cuvillo en Sevilla, muchos se preguntaron si existía algún precedente. Aquello sirvió para que el mundo del toro recordase a "Laborioso" y a Rafael Astola, a quienes tenían ya bastante olvidados.
Entonces yo no tenía demasiada idea de toros, por mucho que hubiera escrito un libro justo entonces, pero pronto me empezó a picar la curiosidad y acabé investigando sobre ese novillo llamado "Laborioso". Lo que encontré me pareció extraordinario y finalmente, conseguí contactar a través de internet con la bailaora Pilar Astola, es decir, con la hija de Rafael, y a través de ella, quedamos una tarde de septiembre de 2012 en un bar de Triana para entrevistar al torero. Aquel día, además de Pilar y de su padre Rafael, Rafael Cremades y Clara, además de mi madre y mi abuelo José. Rafael, además de contármelo todo con detalle, me cedió varias fotos y un periódico. Pronto seguí investigando en la hemeroteca de Sevilla (donde conocí a Inma León) y también hablé con Antonio Rebollar, un vecino mío, que estuvo en Sevilla aquella tarde siendo un chaval, pero que se acordaba de muchas cosas como si las acabase de ver.
También, pude ir con Rafael a "Mirandilla", donde está disecada la cabeza del toro y donde conocí al ya desaparecido Marqués de Albaserrada. El Marqués, tenía una grave enfermedad como era el alzheimer y para mi será imborrable su recuerdo, pues, como el señor ganadero que siempre fue, estaba en su cortijo, bien vestido y con su sombrero de ala ancha. Pero a D. José Luis García de Samaniego y Queralt, a pesar del daño que le había hecho la enfermedad, solo hubo un recuerdo que no le pudieron quitar y de hecho, lo estaba repitiendo continuamente: "A Laborioso lo lidiamos en La Maestranza, y fue muy bravo, y lo picó El Beta y lo toreó Astolita, y fue indultado y volvió aquí y se murió ya viejito..." Y por último también decía, que le hubiese gustado que al toro lo hubiese toreado otro trianero como es Belmonte, torero por el que siempre tuvo gran admiración y obsesión.
Tampoco se me olvidará el día en que fui con Pilar Astola a la fototeca de Sevilla, donde pudimos ver fotos totalmente inéditas de aquella tarde, que habían quedado allí guardadas en unas tiras de negativos, sepultadas entre polvo y trastos durante décadas. Imagínense nuestra sorpresa al ver el valor que tenían semejantes fotografías, realizadas por el fotógrafo Gelán, que trabajaba para El Correo de Andalucía.
Por tanto, hoy, con motivo del 50 aniversario de aquella histórica tarde de 1965, me gustaría publicar, una gran parte del reportaje que realicé para mi segundo libro (si es que algún día lo publico), como homenaje a "Laborioso", a su ganadero el Marqués de Albaserrada y por supuesto a quien ha acabado siendo mi amigo Rafael Astola. Espero que mi trabajo sirva para que todo este valioso material llegue a la mayor cantidad de ojos posibles:
El toro "Laborioso", perteneciente a la legendaria ganadería del Marqués de Albaserrada, nació en la finca "Mirandilla", situada en la localidad sevillana de Gerena, un 13 de diciembre de 1961. (imagínense mi sorpresa al saber que yo también nací un 13 de diciembre)

Era hijo de un semental del Duque de Veragua de nombre "Sultán" y de una vaca de Isaías y Tulio Vázquez de nombre "Laboriosa" y fue herrado con el número 24 en su costillar derecho.
A un hermano de madre, que fue casi tan bravo como él, le dieron la vuelta al ruedo en Las Ventas en una novillada en 1964 tras cortarle la oreja Santiago Castro "Luguillano".

(...)

Curiosamente, "Laborioso" ya era famoso por la zona antes de lidiarse, pues protagonizó una insólita anécdota:

Cuentan, que un día acudió a "Mirandilla" de forma autorizada un señor a recoger espárragos. El mozo acudió a la finca en bicicleta, entró con ella en el cerrado, y mientras realizaba su labor, dejó su transporte recostado sobre la valla. En aquel cerrado, pastaban los utreros, que se encontraban indiferentes a varios metros. Pero de repente, uno de ellos, el número 24 y el más abierto de cuerna, se le arrancó de lejos. El mozo consiguió salvarse al trepar a una encina, pero "Laborioso" liberó su furia contra la bicicleta y la destrozó por completo. Se corrió la voz de lo ocurrido por Gerena y por más pueblos de la zona, y mucha gente acudió a "Mirandilla" a ver a "Laborioso", que estuvo varios días con una rueda colgada de una de sus astifinas astas, ganándose el sobrenombre de "El Bicicleta".
(...)
Aquella fue una tarde soleada, templada y tranquila, con una excelente entrada, en la que Rafael Astola hizo el paseíllo con un traje rosa palo y oro, sin saber que estaba a punto de entrar en la historia.
"Laborioso" saltó al albero maestrante mostrando un excelente galope y de salida humilló e "hizo el avión" en el capote de Astola. El trianero logró varias verónicas de calidad sin llegar a ligárselas, pues el astado salió con furia, arrollando, y rematando en tablas y burladeros como un huracán.

Astola estirándose a la verónica (Foto: Archivo El Ruedo)
Rafael lo llevó al caballo que montaba Francisco Velázquez "El Beta", picador de Coria del Río, tierra de buenos varilargueros. La primera vara la tomó arrancándose desde una distancia media. "El Beta" lo cogió en todo lo alto y el puyazo duró varios minutos. Le tuvieron que colear para apartarle del peto, porque no había manera de sacarle de allí. Incluso tras empujar el caballo hasta llegar a las tablas, después se lo llevó al centro del ruedo y sin que el picador le tapase la salida. "Laborioso" no hizo caso del capote de Astola, que lo intentó por ambos pitones, pero que no encontró la manera de sacarle del peto.
"Laborioso" peleado bravamente en el caballo que monta valientemente "El Beta" (Foto: Archivo El Ruedo)
Cuando por fin lo consiguieron entre el novillero y su cuadrilla, al momento, "Laborioso" se revolvió y enseguida estaba buscando el caballo de nuevo, tomando de esta forma la segunda vara. Ocurrió otra vez lo mismo, no hubo forma de sacar al bravo animal del caballo. Otra eternidad para apartarle. Tampoco sirvieron los coleos que se intentaron como opción desesperada. El novillo siguió empujando, "El Beta" picando limpiamente y sonó la música en honor de ambos. La plaza era un clamor y hubo ovaciones para el mayoral, que se levantó de su localidad para corresponderlas y cuando por fin un peón consiguió sacar al novillo, por petición del público, Astola le hizo un quite al bravo para dejarle en los medios: dos verónicas y una media sublime, para dejar a "Laborioso" perfectamente colocado en el centro del ruedo.
"El Beta" lo llamó y el bravo ejemplar se arrancó con alegría y moviendo el rabo, como en los tres puyazos. El público puesto en pie aclamó al novillo y al picador, que también estuvo soberbio.

"Laborioso" fue bravo y noble en el peto. No tiró ni una sola cornada al caballo, todo fue empujar hasta llegar a la barrera metiendo los riñones, como hacen los toros bravos. No intentó quitarse el palo en ninguna de las ocasiones, saliendo siempre por la cabeza del caballo, como hacen los toros calificados de superiores, y siempre moviendo el rabo, señal según muchos, de la auténtica bravura. Por lo tanto, el juego que "Laborioso" dio en el caballo, fue totalmente excepcional e irrepetible.
En banderillas, mostró una bravura áspera y peligrosa, como solían ser los toros de esta procedencia en este tercio. A duras penas, Manuel Risueño y Antonio Ezequiel clavaron sin lucimiento pero con dignidad cinco banderillas, pues era muy complicado clavar ya que el novillo acortó y levantó la cara.
Rafael Astola, consciente de la bravura del animal, brindó la muerte de "Laborioso" al mayoral de la ganadería. Entonces montó la muleta y, según me contó, una fuerza le recorrió todo el cuerpo y salió enrabietado a empezar la faena. A un animal de semejante bravura había que poderle, y Astola empezó la faena doblándole por bajo, para atemperarlo, y de esta forma se lo sacó al centro del ruedo. Rafael realizó una decena de doblones rodilla en tierra, llevándolo muy sometido y empujándolo hacia adelante y por abajo, rematando con el pase de pecho en los medios con la plaza boca abajo. De esta forma Rafael logró someterlo, poderlo y que rompiera hacia adelante.
Poderoso doblón rodilla en tierra de Astola a Laborioso.
Entonces, tras este emocionantísimo inicio, en los medios se encontraron toro y torero. Un torero entregado y un toro bravo a más no poder y allí se fundió el toreo. "Laborioso" se acabó entregando pero sin permitir un solo error y Rafael le hizo una faena admirable al de Albaserrada, al que entendió a la perfección, dándole mucha distancia y sitio para lucir su arrancada y tapó los defectos de su bronca embestida, para estirarse luego a gusto y torear cuanto y como quiso al extraordinario animal que se creció del fuerte castigo recibido y que nunca se cansó de galopar con un motor tremendo que no parecía tener fin.

La faena fue de las que encumbran a un torero, consiguiendo dominar a uno de los toros más bravos jamás vistos y alcanzar el lucimiento sobre ambas manos, toreando con enorme quietud y verdad, llegando a los tendidos y desatando la locura. Faena cumbre la que Rafael realizó aquel Día de la Hispanidad a "Laborioso", cimentada sobre el valor y llena de empaque y torería, ante un toro entregado embistiendo con fijeza y obediencia y repitiendo con codicia, siempre moviendo el rabo como una hélice y sorprendentemente sin abrir la boca en todo el trasteo.
Cuando la faena estaba llegando a su fin, el público de Sevilla, enloquecido por tal acontecimiento, en una reacción espontánea, agitó sus pañuelos. Pedían el indulto de "Laborioso" y tras comenzar a solicitar el perdón un sector del público, pronto la petición corrió como la pólvora por los tendidos y D. Tomás León se mostró dubitativo y hasta confuso, pues al principio lo tomaría como una petición anticipada de las orejas. 
Astola ni siquiera llegó a perfilarse con el estoque para la suerte suprema, pues, viendo el fondo y la calidad del toro, siguió toreando y haciendo subir la petición, acabando finalmente por solicitar también el perdón para el bravo.

Molinete de rodillas de Astola, con el público ya pidiendo el indulto de "Laborioso".
(Fotografía: Gelán vía fototeca de Sevilla)
La petición era absoluta y la plaza se puso "para reventar calderas", y cuando al presidente le comunicaron que tanto el matador, como el ganadero y la empresa, también estaban dispuestos a indultar a "Laborioso", accedió a ello entre el delirio, porque sin duda se había concedido con total justicia. La Maestranza estalló eufórica y el torero también lo celebró con júbilo y dejó a "Laborioso" en el ruedo mientras recogía una banderilla para simular la estocada. Rafael regresó con el estoque simulado y el novillo lo volvió a mirar desafiante para seguir con la pelea. Astola cuadró al toro y se perfiló en la suerte natural, entró recto y con decisión y salió por el rabo, tras haber clavado el rehilete en todo lo alto, para poner colofón a su perfecta obra en sinfonía con "Laborioso" y se retiró al callejón, donde se abrazó con su cuadrilla y el resto de profesionales.
La histórica fotografía de Juan José Serrano en la que Rafael se perfila para entrar simbólicamente a matar
en la suerte natural.
Entonces se abrió la puerta de chiqueros y por ella apareció una preciosa parada de bueyes, y "Laborioso", al verlos salir, volvió a cerrar la boca y les acometió, lo que provocó  la estampida de los mansos, que entraron solos, quedándose "Laborioso" en los medios, con la cabeza alta y desafiante en medio del clamor general. Finalmente, a base de cites, el ejemplar entró a los corrales en medio de la fortísima ovación del entusiasmado público sevillano.
Preciosa imagen en la que, tras entrar los mansos en los corrales, "Laborioso" continúa
desafiante en el centro del ruedo en medio del clamor general. (Foto: Archivo El Ruedo)
El señor Tomás León, aquella tarde, además de conceder justísimamente el indulto, cometió una gran injusticia, pues, a pesar de la atronadora petición del público, se negó rotundamente a concederle la segunda oreja a Rafael Astola, pues según el usía, (que era "currista" acérrimo), la Puerta del Príncipe era un honor que solo podía merecer Curro Romero. Eran sin duda otros tiempos.
Pero queda para la historia aquella vuelta al ruedo que Rafael Astola tuvo el gesto de compartir con el mayoral Domingo Nogales y con "El Beta", además de con sus compañeros de terna Paco Puerta y Pedrín Benjumea, que se unieron en una segunda vuelta, pues también pasearon un trofeo cada uno.
Histórica imagen en la que Rafael Astola (en el centro) recorre el anillo junto a Domingo Nogales, El Beta,
Paco Puerta y Pedrín Benjumea (Fotografía extraída del libro "De la Gerena que venimos")
A Rafael se le quedaría para siempre la "espina" de no haber salido por la Puerta del Príncipe, (en la cual el presidente colocó a la guardia civil para impedir que sacaran por ella a Rafael), pero la faena a "Laborioso" fue un auténtico alboroto y además le había cortado otra oreja a su primero, tras una importante faena, los aficionados saltaron al ruedo y se lo llevaron en volandas por la Puerta de Cuadrillas tras darle antes una vuelta en hombros. La Maestranza entera, se puso en pie para despedirle antes de que saliese de la plaza izado por la multitud. Después, cruzó el puente de Triana y continuó su particular "Via Crucis" hasta que le dejaron en su casa del sevillano barrio de El Tardón, tras una multitudinaria salida a hombros."
La Maestranza en pie, despide a Astola antes de éste salga a hombros por la Puerta de Cuadrillas.
(Fotografía: Gelán vía fototeca de Sevilla)
(...)
"Laborioso" hizo historia, ya que consiguió salvar la vida en La Real Maestranza de Sevilla. Por aquel entonces los indultos solo estaban permitidos en las corridas-concurso (y hasta el nuevo reglamento de 1992), y no en las ordinarias, pero muchísimo menos en las novilladas y menos aún en una plaza de la categoría de Sevilla. Además, también fue el primer astado que obtuvo tal honor en esta plaza. Aunque durante el siglo XIX se indultaron varios ejemplares, los más famosos fueron "Zancajoso" de José Anastasio Martín (el primero de la historia de la plaza en 1861) "Playero" de Joaquín Murube (en 1897), eran otros tiempos y el reglamento era muy diferente.
(...)
Mientras se lidiaba el sexto de la tarde, a "Laborioso" ya se le estaban practicando las primeras curas de urgencia. Le amarraron una soga y le sometieron para que permaneciera lo más quieto posible en el cajón de curas, y posteriormente, lo primero fue quitarle los arpones y limpiarle los tres profundos puyazos. Para facilitar las curas y su manejo, se le cortaron los pitones, al igual que se hace con los sementales. Esos pitones que se le cortaron están expuestos en una vitrina del museo de la plaza de toros de Sevilla.
Los pitones de Laborioso, en las vitrinas del Museo Taurino de La Maestranza (Foto: Mario García Santos)
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"Laborioso" permaneció en los corrales de La Maestranza durante tres días y fue D. José Fernández Velasco, el presidente del Colegio de Veterinarios de la provincia sevillana en aquellas fechas, (que además era natural de Gerena), el encargado de curar las profundas heridas producidas durante la lidia. Se le dieron los mejores cuidados posibles, empleando los más avanzados medicamentos de la época. Según informaron los periódicos en aquel momento, se le administraron sueros antiglucosados (para compensar la pérdida de sangre) antibióticos, polvos de sulfamidas, una pomada contra los insectos, suero antitetánico y antigangrenoso.
Imagen que guardo como oro en paño. Se trata de la cura de urgencia a Laborioso en los mismo corrales
de La Maestranza. (Fotografía de Gelán vía fototeca de Sevilla)
Tres días después de salvar la vida, el bravo ejemplar volvió a "Mirandilla", ya estando bastante recuperado y continuó siendo tratado de sus heridas en el campo por otro gran veterinario, Fernando Carrasco (que también fue presidente de La Maestranza y cuyo hijo es ahora prestigioso periodista del ABC), que realizó las intervenciones en el cajón de curas, prescindiendo en todo momento de una anestesia total, la cual puede llegar a ser muy perjudicial.
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El toro mostró unas inmensas ganas de vivir e iba todos los días a curarse sin necesidad de bueyes y se metía solo en el cajón.



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Durante toda su vida de semental, "Laborioso" tuvo casi 400 descendientes entre machos y hembras, entre ellos muchos toros y novillos de nota; incluso algunos se lidiaron en La Maestranza, además de la larga nómina de hembras que se quedaron como madres en la ganadería. Se puede afirmar que este toro hizo la ganadería, pues fue el patriarca de la que entonces era aún una incipiente vacada.

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Su hijo más célebre fue "Hatero", extraordinario toro lidiado de cinqueño en Pamplona en 1977, perteneciente a la última camada que engendró. Recibió el Premio Carriquiri al más bravo del ciclo de San Fermín.
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"Laborioso" fue un grandioso semental y su huella sigue viva en la actualidad, ya que ha fijado muchos caracteres de hechuras y temperamento de más del 60% de la ganadería actual de Albaserrada.

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El día de reyes, como es tradición en "Mirandilla", se iba a disponer a echar los sementales a las vacas, pero "Laborioso" amaneció muerto por la mañana. Falleció con 14 hierbas sobre sus lomos, el 6 de enero de 1976.
El recuerdo de un toro de bandera

"Laborioso", sigue en el recuerdo de quienes estuvieron aquella tarde en La Maestranza, pues, un acontecimiento como ése, se queda en la retina para siempre y lo seguirán recordando a lo largo de sus días de aficionado.
Como anécdota, hemos de mencionar que en la  Feria de Abril de 1966 el cartel fue la imagen de Astola simulando la suerte de matar con la banderilla y que además bautizaron en su honor una línea de vinos de la Palma del Condado, que se llamó "Amontillado Fino Laborioso".


 
La cabeza de "Laborioso" en el cortijo de "Mirandilla". (Foto: Mario García Santos)
En Albaserrada su recuerdo sigue presente todos los días, ya que, además del enorme azulejo que tiene en el patio de caballos, en el cortijo de "Mirandilla" se encuentra disecada su imponente cabeza (y también su pezuña),  junto con la divisa y una de las banderillas que portó que aún tienen restos de su gloriosa sangre.

Rafael Astola
 
 Rafael Astola Alfaro, es del barrio sevillano de El Tardón. Su carrera se desarrolla desde 1959, cuando debuta en público en Marchena (ya de luces) a 1970, cuando lo acaba dejando.
Con 8 años se puso delante por primera vez en una finca de Los Palacios de un becerro de media sangre y aprendió a torear en el matadero de Sevilla, como tantos otros y trabajó desde muy pequeño en el taller de joyería de su padre. Desde sus inicios fue ayudado por Manolo Márquez, importante apoderado y veedor de la época que además tenía vínculos con la empresa de Sevilla.
Sus mayores éxitos los tuvo en La Maestranza, donde, además de la tarde de Laborioso, tuvo un gran triunfo sin espada en 1963, cuando era novillero sin picadores, el 4 de octubre de 1964 (con picadores), perdió cuatro orejas de nuevo con la espada en una tarde en la que formó dos tremendos alborotos y el 13 de junio de 1965 salió a hombros por la Puerta de Cuadrillas.
Su cornada más grave la sufrió en Las Ventas el 12 de septiembre de 1965, donde un novillo de Alonso Moreno le partió la femoral, al rematar un quite con una serpentina.
Astola, paseando un rabo en la plaza de Huelva
El 17 de octubre de 1965, tuvo una importante tarde en Las Ventas, donde cortó una oreja a pesar de no matar bien, pues era más fuerte el recuerdo de su faena a un novillo de Sánchez Cobaleda.
En 1966, cuando debía de ser la temporada de su ratificación, no obtuvo los mismos éxitos que en temporadas anteriores y su ambiente se disipó. Toreó a penas 3 novilladas en 1967 y en 1968 solo actuó de sobresaliente el 13 de junio en una corrida en la que Curro Romero se encerró con seis toros en Sevilla, siendo aquella, sin él saberlo, su despedida de La Maestranza.
En 1969 decidió tomar la alternativa para intentar relanzar su carrera y la empresa de Sevilla le prometió que se la daría Curro Romero el Domingo de Resurrección, pero finalmente, le obligaron a tomarla en Zalamea La Real, el 9 de septiembre con una corrida de José de la Cova para sustituir a "Limeño", aunque le prometían un puesto en la Feria de Abril de 1970. Su padrino fue Antonio Barea y el testigo José Luis Parada, siendo su padrino quien curiosamente había ocupado su puesto el Domingo de Resurrección y también para recibir el doctorado. En 1970, finalmente, le negaron lo prometido, y solo toreó 4 corridas de toros en Torremolinos y Benalmédena, dos en cada una. Después, intentó hacerse torero de plata pero finalmente desistió.
Rafael siguió vinculado al mundo del toro y ayudó a muchos jóvenes que empezaban, es más, donó casi todos sus trajes y trastos, pero como me dijo el propio Rafael: "he ayudado a muchos chavales, pero jamás he ganado dinero por ayudar a los demás".
Recientemente recibió el título de Trianero de Honor.

Valgan estas líneas como homenaje a un toro de bandera, de esos bravos de verdad, que descubren a los toreros y que hoy prácticamente ya no se ven y por supuesto, como recuerdo a quien fue un gran profesional y una gran persona como Rafael Astola y que ostenta, el título que ojalá todos los que empezamos en esto deberíamos llegar a conseguir, que es el de matador de toros. Solo por eso ya merece todo el respeto y la admiración de quienes conocemos la dificultad del más bonito y duro de los sueños, que es el de ser torero.
Espero haya podido servir como un pequeño homenaje y recuerdo de la historia de un joven torero, que junto a un bravo novillo hizo llorar de alegría al coso del Baratillo.
 
Mario García Santos (@mario_garsan)

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