lunes, 4 de enero de 2016

La riqueza de la tauromaquia mexicana

Después de varios meses sin publicar entradas en el blog, hoy, día festivo pasado por agua, me he decidido a publicar un nuevo artículo que pienso puede ser de gran interés.
Ahora que terminó la temporada española y llegó el invierno, para los aficionados es inevitable echar la vista hacia a América, donde la temporada taurina se mantiene y donde además se encuentran haciendo campaña multitud de toreros españoles.
La América taurina y cada uno de los cinco países en los que se dan festejos taurinos tiene su idiosincrasia y su forma de entender y vivir el toreo. Así, son muy distintas las aficiones de Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador y México. Todos ellos fueron un día colonia española y como bien dijo el matador peruano Alfonso de Lima en una entrevista en su país, "los españoles nos dejaron como herencia tres cosas: la religión, el idioma y la tauromaquia. El idioma ha ido evolucionando y diferenciándose del castellano y la religión se ha ido dejando de lado, pero es el toreo y su pasión por él, el vínculo más fuerte que nos une con los españoles."
 
Pero me gustaría centrarme en el toreo en México, pues es este país una fuente increíble de riqueza artística, el cual ha influido enormemente en el desarrollo del toreo, pues de la fuente mexicana bebieron multitud de figuras europeas durante todo el siglo XX y XXI, que adaptaron suertes en su repertorio y las hicieron suyas, sin que sepamos que en realidad su origen está en México, además de algunos matadores mexicanos que cruzaron el charco y torearon en España como es el caso de Rodolfo Gaona, rival de Joselito El Gallo y Juan Belmonte en la Edad de Oro del toreo, quien "exportó" parte de esa tauromaquia.
Los toreros mexicanos han sido y son muy creativos, vistosos y ricos en variedad en suertes en el toreo de capa y de muleta y también en el tercio de banderillas. Además de por la acentuada personalidad de los diestros aztecas, esto se debe en parte al tipo de toro que allí se lidia, el cual, es de una embestida muy lenta y además tiene una duración que no tienen los toros en España, y esa embestida invita a improvisar y a crear durante la faena y es en parte por ese motivo, por lo que en México existe semejante abanico de suertes.
 
Es con la capa donde existen mayor número de suertes, pero me gustaría nombrar las más conocidas, para que el aficionado, pueda darse cuenta de que gran parte de los quites que vemos en la plaza son aportaciones del toreo mexicano.
-La gaonera: debe su nombre a su creador, el mexicano Rodolfo Gaona, quien fue figura del toreo en América y España en tiempos de Joselito y Belmonte.
Consiste en torear con el capote a la espalda, y este quite alcanza su máxima expresión cuando se hace con quietud e intentando llevar al toro toreado con pureza y sentido del temple como en una verónica.
Gaonera del propio Rodolfo Gaona.
-La fregolina: este quite fue inventado por Ricardo Romero Freg, un modesto matador de dinastía que tomó la alternativa en 1927 y la invención de este quite fue su mayor logro profesional, pues se sigue realizando hoy día, sobre todo en México, aunque también fue realizada en España por toreros como José Tomás o José Miguel Arroyo "Joselito". Se trata de un vistoso quite con el capote a la espalda, el cual es bastante difícil de explicar en una definición, por lo que, como esto es un portal on-line, pueden ver el vídeo que les adjunto aquí abajo, en el que este quite es realizado magistralmente por el mexicano Fermín Spínola.
 
-La zapopina: en España se la conoce más con el nombre de lopecina, pues fue Julián López "El Juli" el primer torero que la realizó en España. No olvidemos que "El Juli", que fue niño prodigio, al no tener edad para torear en España se forjó como torero en México, donde estuvo durante todo el año de 1997 de novillero con picadores, y allí, absorbió como una esponja toda la variedad del toreo mexicano, llegando a realizar más de 20 quites distintos.
Este quite fue invención del matador Miguel Ángel Martínez "El Zapopan", natural de la localidad de Zapopan (Jalisco) de ahí su sobrenombre artístico. Este diestro, que tomó la alternativa en su tierra en 1977 de manos de Joaquín Bernardó, fue el creador de ese vistoso quite, que según cuentan, le enseñó él mismo a "El Juli" durante su estancia en México.
Es un quite vistoso y en el que se juega con los vuelos del capote y que debe ser realizado siempre dándole distancia al toro. Actualmente es realizado por el matador mexicano Joselito Adame.
-La crinolina: es éste el que, a mi juicio, es el más bello quite de cuantos nos aportaron los mexicanos. En España es conocido con el nombre de gallosina, pues fue José Luis Galloso quien lo incluyó en su repertorio e hizo suya esta suerte. También fue parte del repertorio capotero de "El Juli", aunque quizá, el torero que mejor ha realizado este quite fue José Miguel Arroyo "Joselito", por la perfecta ejecución y difícil facilidad con que lo realizaba.
Este quite es similar a la fregolina y en ocasiones ambas se confunden, pero en la crinolina se realiza un giro aún más vistoso al cambiarlo de mano, lo cual sirve además para provocar la arrancada del toro. El creador de este quite fue el matador mexicano Eliseo Gómez "El Charro" que tomó la alternativa en 1955 pero que lo realizó por primera vez de novillero el 28 de junio de 1953 en México DF.
El nombre de crinolina tiene su origen en las famosas y amplísimas faldas crinolinas, originarias de América, pues se asoció el movimiento vistoso del capote con el de estas enormes faldas.
 
 
Daría para escribir una enciclopedia sobre la cantidad de quites que existen y la ejecución e historia de cada uno. Solo hemos mencionado cuatro pero hay muchos más como la tapatía, la orticina, la calserina, la cordobina, la saltillera, la guadalupana, el quite de la rosa...
Pero no queda en el capote la riqueza, sino que también existen muchas suertes de muleta que surgieron en México, aunque algunas ni siquiera lo sepamos. Un claro ejemplo de ello es la manoletina, la cual, "Manolete" debió de ver en alguna de sus campañas en México y la hizo suya, tanto que se la conoce con su nombre. Y un caso similar ocurrió con la bernardina del maestro Joaquín Bernardó, que también fue un torero muy mexicano.
Manoletina del propio "Manolete" en la plaza de Alicante.
Tampoco podemos olvidarnos de la regiomontana de Eloy Cavazos, de la riverina de Fermín Rivera (una especie de chicuelina con la muleta) ni tampoco de la arrucina de Carlos Arruza, suerte que resucitó en su tauromaquia Alejandro Talavante, otro torero variadísimo y como no, muy ligado a México.
Arrucina de Carlos Arruza.
Aunque se puede crear una obra grandiosa solo sobre el toreo clásico y fundamental, la variedad y el salirse un poco de lo habitual mientras no nos salgamos de los cánones puede hacer incluso más grande esa obra. Pero la cuestión es que para emocionar al público, se debe torear con sentimiento y toda suerte que se haga con gusto, pureza y sintiéndolo de verdad llegará arriba. Y si queremos ser originales y salirnos un poco del guión para sorprender, siempre podemos ir a "beber" a México, coger una suerte y hacerla nuestra, que por algo nos la dejaron como herencia...
 
Mario García Santos (@mario_garsan) 

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