domingo, 11 de septiembre de 2016

Segunda y última de la Feria de Camas (Erales)

Concluía hoy sábado la Feria de Camas 2016 con el festejo de erales en clase práctica, que comenzó puntual a las seis y media de la tarde. En los chiqueros aguardaban cinco erales de la ganadería de Arucci, una novillada en conjunto bonita en la contrastaban dos ejemplares, uno por ser más basto que los demás y otro, el número 27, por estar más rematado y fuerte aún siendo también de buenas hechuras.
Hicieron el paseíllo, por orden de antigüedad, Adrián Ruiz, Fernando Gandullo, Antonio Rojas, Alfonso Alonso y Miguel Uceda Vargas, estos dos últimos sombrero en mano, pues, aunque ya sabían lo que era hacer el paseíllo en esta plaza en varias ocasiones, solo lo habían hecho en becerradas.´
Momento del paseíllo.
Rompió plaza Adrián Ruiz, a quien le correspondió en suerte el novillo de hechuras menos armónicas y que salió muy suelto de chiqueros. Una vez lo hubo sujetado, Adrián se estiró decidido a la verónica, logrando un puñado de cadenciosos lances de excelente factura que remató con la media.
Gandullo también quitó por lances, dejando una buena media, antes de que el camero Luis Borrego, (quien cubrió los cinco tercios de banderillas), clavase un par el quiebro del que salió trompicado pero ileso.
Adrián Ruiz lanceando a la verónica al primero de la tarde.

Tras brindar al público, Adrián inició su faena con muletazos por alto para sacárselo hacia los medios. El ejemplar resultó noble y sin mala condición, pero su escasez de fuerzas, le restaron transmisión y largura a su embestida. Al ser muy sensible a toques violentos y tirones, Adrián lo consiguió afianzar toreando a media altura, con temple y en series cortas, en las que mostró muy buen oficio y buena disposición. Si algo faltó para que la faena levantase de verdad, fue darle más importancia y emoción, más aún cuando se abría plaza.


Ruiz al natural con el novillo que abrió plaza.
Sabiendo que el eral tenía lo justo, Adrián acertó en no pasarse de faena, y con la espada de matar cerró al de Arucci con toreros ayudados a favor de querencia, rematados con el desplante de rodillas tirando la muleta. Finalmente, dejó menos de media estocada, pero muy agarrada y en buen sitio, lo que provocó que el ejemplar rodase sin puntilla.
Como premio a su actuación, Adrián paseó las dos orejas.
 




En segundo lugar llegó el turno de Fernando Gandullo, quien recordemos, en la Feria de 2014 había realizado una sobresaliente faena sobre la mano izquierda y el pasado año, tuvo la mala fortuna de sufrir una lesión que le impidió hacer el paseíllo.
El ejemplar de su regreso fue un precioso castaño abrochado y algo gacho de cuerna. Un taco de novillo. Fernando lo recogió con el capote y logró estirarse y componer a la verónica, dejando unos cuantos lances de bella factura, abrochando finalmente una media verónica sobre la cadera izquierda. En su turno, Antonio Rojas quitó por chicuelinas, siendo excelente la media por el lado izquierdo con la que remató. El novillo, aunque por el lado derecho era más deslucido y bronco, tenía un pitón izquierdo muy potable.
Medias verónicas al segundo de la tarde de Fernando Gandullo...

... y Antonio Rojas en su turno de quite, ambas por el lado izquierdo, pitón más potable del novillo.
Gandullo brindó al público y sin probaturas citó desde los medios con la zurda y se puso a torear, logrando hasta cuatro series de gran calidad al natural, rematando en ocasiones con el de pecho también por el izquierdo o aguantando el achuchón por el derecho. Hubo también una serie en redondo, en la que ayudó menos el burel, pero en la que consiguió mantener la ligazón de la faena.
En la labor muletera del de Dos Hermanas, sobresalió un toreo al natural enganchando adelante y llevándolo embebido en los vuelos, en ocasiones, dejándoselo llegar desde lejos y siempre buscando cargar la suerte y acompañar con todo el cuerpo.
Pero no alcanzó Fernando las cotas de su faena en 2014 con aquel novillo de Carlos Núñez, mucho más bravo e importante que éste, que resultó más alegre que bravo. La faena, sin ser sobresaliente, fue notable y tuvo los momentos de mejor toreo de la tarde, pero el público no acabó de entrar en ella con fuerza, y además, acabó yendo a menos en el tramo final.
Con la espada de matar, toreó por alto a dos manos con gran gusto y cargando la suerte, y tras demorarse un poco, cuadró al novillo en la
Fernando Gandullo toreando al natural al segundo.
suerte natural, donde emborronó su actuación con una feísima estocada. Al salir de la suerte, salió lamentándose y le perdió la cara al novillo, que le sorprendió al revolverse y estrellarle contra las tablas. Sin cornada pero conmocionado y a punto de desplomarse, se lo llevaron a la enfermería, apareciendo más tarde aparentemente ya recuperado.
Mientras tanto, Adrián Ruiz, había descabellado certero al novillo, que se fue al desolladero con las orejas puestas, y de nuevo, Fernando acabó una buena actuación contrariado y con un sabor amargo.
 En tercer lugar, Antonio Rojas Novo lidió un ejemplar colorado ojo de perdiz, al que recibió a la verónica y recetó una buena media para cerrar. Alfonso Alonso realizó su correspondiente quite, y lo hizo por chicuelinas. Después de que Luis Borrego colocase un par demasiado delantero, Antonio tiró la moneda y comenzó su faena citando de rodillas en los medios para torear en redondo. El novillo se le arrancó, y con la inercia logró ligarle limpiamente varios muletazos y rematar con el de pecho de pie, lo que hizo reaccionar con fuerza al público.
El novillo tuvo una embestida descompuesta y un deslucido calamocheo, provocado por su falta de fuerza. Rojas estuvo dispuesto y no se aburrió con el novillo, intentándolo por ambos pitones y sufriendo dos volteretas verdaderamente fuertes en las que el astado lo zarandeó con violencia. Puso voluntad, aunque no logró levantar el vuelo de la faena, además de buscar variedad y vistosidad con detalles como un molinete invertido o un cambio por la espalda en el inicio de una tanda.
Visiblemente mermado y dolorido continuó la lidia, recetando finalmente, en la suerte contraria, media estocada caída que bastó, paseando el joven torero una oreja muy peleada, pasando a la enfermería tras dar la vuelta al ruedo.
Antonio Rojas embarcando sobre la diestra al tercero.
Pase de pecho de rodillas de Alfonso Alonso
en el comienzo de faena.
En cuarto puesto, llegó el turno de Alfonso Alonso, a quien cupo en suerte un colorado chorreado ojo de perdiz. Tras pararlo, le ganó terreno con gran firmeza lanceando en línea recta, pegando finalmente una revolera tras varios amagos de pegar una media de rodillas.
En su turno, Miguel Uceda dejó un excelente
quite por chicuelinas, toreando verdaderamente despacio. En banderillas, cuando el local Luis Borrego (quien también arrastraba a su público) se disponía a clavar, la banda de música sonó en su honor, colocando un gran par y formando un alboroto.
Tras brindar, Alfonso entendió muy bien al novillo y lo toreó con cabeza, abriéndole los caminos y siempre pensando en perder varios pasos para no ahogarlo. La rotundidad de su faena, solo fue frenada por dos volteretas, ambas, al querer pegar pases de pecho a la hombrera contraria. Valiente, firme y mostrando su oficio, Alfonso corrió la mano por ambos pitones y también supo llegar al público con algún que otro gesto a la galería. Esta vez, no le frenó su talón de Aquiles, y tirándose encima dejó una estocada casi entera que le valió para cortar las dos orejas.
Alfonso Alonso, embarcando la embestida del cuarto al natural.
Para cerrar plaza y feria, apareció en escena un novillo negro y con cuajo y remate, el número 27, que estaba por encima de sus hermanos en seriedad. Miguel Uceda lo templó rápido a la verónica aunque le enganchó en el remate. El quite de Adrián no resultó lucido y en su turno, Luis Borrego cerró su tarde colocando otro buen par.
Luis Borrego dejándose ver antes de clavar el último par de la feria.
Fue este ejemplar, el más difícil de todos, por su temperamento, raza y complicaciones, pero que siempre transmitía sensación de importancia al meter la cara. Brindó su faena Miguel Uceda al público, y planteó bien la faena, iniciando por bajo doblándose con el de Arucci. Sin embargo, el ejemplar lo desarmó en este inicio y el astado, al no sentirse podido, se acabó volviendo más complicado. Uceda no se amilanó y estuvo valiente y firme, tratando de atemperarlo y buscarle las vueltas, soportando achuchones y derrotes a los tobillos y las muñecas.
Miguel Uceda, encajado en los riñones, embarcando la embestida del último.
El gerenero logró muletazos sueltos de gran importancia por ambos pitones, pero no consiguió la difícil tarea de someter al ejemplar y meterlo en el canasto. Lo pasaportó de un pinchazo hondo de largo efecto, siendo obligado a saludar una ovación.
Una vez arrastrado el último y finalizado el festejo, Adrián Ruiz y Alfonso Alonso salieron en hombros.
 
Hasta aquí lo acontecido en la Feria de Camas de 2016, que se ha saldado con un resultado numérico de 11 ejemplares lidiados, 10 orejas cortadas, (mas 2 vueltas al ruedo sin trofeos) y 3 salidas a hombros. Además, también será recordada como la feria en la que debutaron Mario García, Alejandro Gordillo y Samuel Cruz.
Esta feria es un ejemplo de la brillante cantera que tenemos en las escuelas y de que el futuro de la Fiesta está aquí, tanto en los futuros toreros, como en los futuros aficionados, pues, no se debe olvidar, que sin la existencia de plazas de pueblos y de festejos menores, los grandes escenarios no se sostendrían. Por tanto la organización y la seriedad de esta feria es una excelente forma de fomentar la afición y hacerla más accesible a todos los públicos.
 
Mario García Santos (@mario_garsan)

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