viernes, 23 de diciembre de 2016

Amazing!

Una vez finalizada la Feria de Abril de 2015 y como es habitual desde hace décadas, en La Maestranza, se celebraron los domingos de mayo y junio y en jornada vespertina, las novilladas con caballos que también forman parte del abono, en las que, aunque nunca se registren entradas importantes dada la falta de renombre que aún tienen los diestros, suponen primeramente una oportunidad para ellos de hacerse notar en un escenario de tanta repercusión, así como para el público de descubrirles y en ocasiones ha llegado a vivir de tardes memorables y en las que se puede llegar a ver mejor toreo que en los días de expectación en farolillos. Aunque cierto es también que quien de verdad es aficionado a los toros, disfruta hasta con los pequeños detalles que se ven en cualquier tarde.

Hierro y divisa de la vacada
de Javier Molina.
La anécdota que vengo a contar en esta modesta entrada, sucedió en la primera de las seis novilladas que se dieron esa temporada, concretamente el domingo 10 de mayo. Esa tarde se anunciaron tres novilleros que esa misma temporada se hicieron matadores de toros: Tomás Angulo, Gonzalo Caballero y Posada de Maravillas y la novillada pertenecía a la divisa de Javier Molina famosa por ser su hierro idéntico al de la marca automovilística Mercedes, ganadería que, por cierto, días antes de este festejo había anunciado su preacuerdo de venta a unos ganaderos franceses.
Recuerdo que los tres novilleros hicieron el paseíllo con la montera calada y que la plaza registró una aceptable media entrada. La novillada estuvo muy bien presentada tanto en hechuras como en romana pero bastante desiguales en su morfología.
Cuando leí el programa de mano que siempre repartimos en La Maestranza, me llamó la atención el nombre del tercer novillo y primero de Posada, el número 15 "Pintor". Y es que un hombre mayor me contó en una ocasión que el mejor toro que había visto en toda su vida de aficionado y que recordaría mientras viviera, se llamaba "Pintor", era de Fuente Ymbro y en 2007 le dieron la vuelta al ruedo en Almería después de ser desorejado por "El Cid" y que, aunque no se dio la circunstancia perfectamente habría merecido el pañuelo naranja.
Precisamente, la ganadería de Javier Molina fue formada con ganado de Jandilla y Fuente Ymbro por lo que perfectamente podían estar emparentados, y ya se sabe que, junto con las hechuras, las reatas buenas no suelen fallar. Aunque, por muy tópico que suene, en la ganadería brava dos y dos nunca son cuatro.
El novillo "Pintor" de Javier Molina, en los corrales de La Maestranza.
Así, en aquella tarde sevillana creo recordar que me senté en una localidad de la primera fila del tendido 6. Justo delante mía, en primera fila de barrera, me fijé en un señor extravagante y extranjero, de pelo canoso y cuya vestimenta, con una gorra blanca y pantalones y camiseta informales, llamaban la atención. Por el acento de su inglés era claramente estadounidense y, como turista que viene a nuestra tierra, había venido a La Maestranza esperando ver lo que ellos llaman "bullfighting" (que más bien debería llamarse bullart) y que por personalidades internacionales tanto españolas como extranjeras, lo han convertido en una seña de identidad "typical spanish".
No sé cual sería la idea de toro, de torero o de tauromaquia que aquel señor tenía, si la que transmiten los antitaurinos, la que han contado escritores como Hemingway o simplemente la de la alegría y el olé de fiesta española. De esta forma, allí estaba mirando expectante a todo y grabando con su tablet todo lo que acontecía en el ruedo y lo siguió haciendo a hurtadillas cuando el de seguridad le dijo que la normativa impedía grabar imágenes.
 
Abriendo plaza Tomás Angulo se había topado con un ejemplar serio, incierto, mirón y de embestida descompuesta, con el que estuvo muy digno sobreponiéndose además a una voltereta. El público no acabó de despertar, pero lo más destacado se vio con el capote, en el quite por gaoneras de Caballero y la réplica de Angulo por arriesgadas saltilleras.
En segundo lugar, con Gonzalo Caballero vivimos momentos verdaderamente dramáticos, pues, ante un novillo que embistió con la cara alta y que cada vez fue a peor, se colocó de verdad, cruzado y ofreciendo los muslos. Fue volteado hasta en cuatro ocasiones, en algunas incluso pareció que "se las dejó pegar", quedando con el traje destrozado y con una fuerte paliza, pero levantándose y poniéndose de nuevo como si el novillo fuese bueno. A pesar de ser admirable su absoluta entrega, su valor espartano primó sobre la cabeza ciertamente. Mató de una gran estocada y saludó una merecidísima ovación antes de pasar a la enfermería.

Gonzalo Caballo, con el traje ya destrozado, se descara con el novillo
y se cruza hundido en los riñones. (tauroweb).
Y al fin, apareció el tercero de la tarde, un ejemplar negro como todos sus hermanos, con 497 kilos, herrado con el número 15 y nacido en enero de 2012. Seguramente, en el sorteo, la bolita del 15 debió de ser la que todos querían sacar, pues era el novillo más bonito de los seis. Bajo de agujas, y de armónicas hechuras abrochadas: el clásico ejemplar que cuando lo ves en el campo te lo puedes imaginar en tu salón y sin las orejas.
Caída de latiguillo de Antonio Torrado. (tauroweb).
"Pintor" remató abajo en el burladero, astillándose ligeramente el pitón izquierdo y Posada salió decidido y se estiró a la verónica, llevándolo en línea recta aún pero arrancando las primeras ovaciones con su recibo. En el primer encuentro con el caballo, propinó la que denominamos en el argot taurino como caída de "latiguillo" al picador Antonio Torrado. El segundo puyazo lo tomó un poco a la ligera y sin ser bien colocado, recibiendo poco castigo o más bien el justo para ser ahormado. El novillo de Javier Molina tenía mucha clase y había demostrado un galope brioso y emocionante, por lo que Posada decidió hacer un quite una vez estuvo picado el utrero. Así, dándole una media distancia el extremeño trazó tres verónicas hasta el final, cargando la suerte y rompiéndose la cintura, rematando con una gran media verónica encorvándose y arrebujándose con el toro y soltando la punta del percal al salir de la suerte tras el crujido de la plaza.
Verónica de Posada en el quite. (aplausos.es)
En mis notas, tengo reseñado que "Pintor" siguió galopando en banderillas y que Joao Diego Costa lo bregó magistralmente, abriéndole los caminos y rompiéndolo más aún para adelante.
El novillo mantendría sus cualidades hasta el final, embistiendo con gran humillación, repitiendo con ansia y transmitiendo al tendido con su galope. Siendo bueno por ambos pitones, por el izquierdo fue cumbre, mientras que por el derecho teniendo también largo recorrido punteó un poco.
Posada de Maravillas, sin probaturas, se dirigió a la boca de riego y citó a "Pintor" muleta plegada en la zurda. El toro se arrancó alegre y el torero realizó estoico el cartucho de pescao, recentando después tres naturales largos ligados con el de pecho, entre los cuales hubo ese tiempo casi imperceptible que es clave para mandar en el toro.

(tauroweb)

Aquí el público empezó a entrar en la faena, la cual se desarrollaría íntegramente en los medios. El pacense optó en ella por lucir y aprovechar la vibrante arrancada del utrero desde lejos y así volvió a citar por la diestra, dibujando cuatro muletazos ligados y cada vez más encajado, rematando con el de pecho por el lado izquierdo y arrancando la plaza en ovaciones, comenzando entonces la banda de música a acompañar su faena.

Después llegaron otras dos series cortas sobre la diestra, (probablemente por querer administrar al toro), en las que subió los decibelios en el tendido toreando con gran gusto, sentimiento, profundidad y acompañando con todo el cuerpo, yéndose con el toro en cada muletazo con la cintura y el pecho.
(mundotoro)
Era el momento de coger la mano izquierda y de torear al natural de verdad para que la faena tomase altos vuelos y así hizo el novillero, que ya tuvo que acortar más la distancia por la pérdida de fuelle del bravo ejemplar. Así, con la maravillosa música acompañando, Posada toreó al natural con los vuelos de su muleta, pasándoselo por la faja y rematándolo detrás de la cadera cargando la suerte con la barbilla en el pecho y los pies clavados en la arena. Así, hubo un natural, el que precedió al pase de pecho, que fue absolutamente desmayado, roto y en el que toro y torero se fundieron. La plaza se puso de pie cuando Posada remató con el de pecho y salió adornándose.
Entonces, ese señor extranjero que antes mencioné y que seguramente habría seguido lo que en el ruedo acontecía con simple curiosidad y se había ido emocionando conforme pasaba la faena, tras ese soberbio natural y el remate de la serie, al unísono de los demás espectadores se puso de pie y aplaudió enérgicamente y exclamó: Amazing!
El natural desmayado de Posada a "Pintor" (tauroweb)
Díganme, ¿quién le explicó a este señor que tenía que aplaudir? ¿quién le dijo que debía ponerse en pie? ¿a caso sabía este hombre lo que era el toreo? Simplemente, sin saber muy bien por qué, aquello que un joven vestido con un "traje extraño" había hecho con el toro le había emocionado profundamente. De ahí su exaltación y su exclamación enfervorizada, pues, para aquellos que  carezcan de conocimientos del vocabulario anglosajón y que en estos momentos estén buscando el significado de "amazing", he de decirles que se traduce como "asombroso o impresionante".
Posada continuó su faena con otra buena serie al natural y tras otra sobre la diestra en la que exprimió al máximo al astado, después de un cambio de mano salió toreramente a por la espada. Tras unos adornos que tuvieron mucho gusto y belleza, cerró a "Pintor" en el tercio y perfilándose en la suerte contraria agarró una estocada casi entera, algo trasera pero en lo alto que hizo doblar pronto al novillo. La plaza se tiñó de pañuelos, a los que se sumó el emocionado señor norteamericano con su gorro, concediendo el presidente una oreja de ley al novillero extremeño, que paseó muy emocionado y de la que no quiso desprenderse. Mientras tanto, al excelente "Pintor" de Javier Molina se le ovacionó con fuerza en el arrastre.
En el resto del festejo, tanto Angulo como Caballero se toparon con ejemplares muy complicados y con los que estuvieron voluntariosos pero ante los que no pudieron levantar faena y en el sexto, Posada, que se llevó el lote, estuvo bien y logró momentos excelentes, pero su faena fue a menos. Al matar bien, se le pidió con insistencia la oreja, pero todo quedó en una ovación con saludos.
 
Posada de Maravillas paseando la oreja de "Pintor" (ABC)
Mi intención al contar esta anécdota, (además del simple hecho de recordar la faena y la tarde) es la de invitar a la reflexión. El toreo siempre ha tenido grandeza, por todos los valores que aportan su liturgia y su verdad absoluta, una grandeza que no ha de explicarse.
Sin embargo, hoy día, el antitaurinismo y el falso animalismo, han logrado tapar esa idea que antes se tenía del torero en la sociedad, que lo veía como alguien a la vez artista y guerrero y que con el toro podía hacer algo grande, mitad épica y mitad lírica. Pero si hay tanta gente que trata de hacer creer barbaridades como que el toreo es un espectáculo cruento, en el que los espectadores disfrutan haciendo daño y maltratando a un animal al que hasta llaman indefenso, hace que no solo muchos tengan una idea errónea y que sientan odio por los aficionados, sino que la mantengan sin haber pisado jamás una dehesa ni una plaza de toros.
Lógicamente, a aquellas personas que tienen una postura tan radical y tan irrespetuosa es casi imposible acercarles y hacerles ver lo que nosotros amamos, pues ya estarán predispuestos negativamente. Pero a aquellos que simplemente lo desconozcan, o que tengan una vaga idea de lo que es el toreo, perfectamente pueden ir a una corrida y, acercarse a la realidad con ojos nuevos, sobre todo si tienen la suerte de presenciar algo grande.
Concretamente ese señor norteamericano, haciendo turismo en Sevilla, tuvo la curiosidad de ir a los toros y, acercándose a ellos con ojos nuevos, estoy seguro de que descubrió su grandeza y que volverá a ir y a interesarse por ellos.
El toreo, como decía el llorado Víctor Barrio, no hay que defenderlo, hay que enseñarlo. El toreo se defiende solo, pues su grandeza y su magia no necesitan explicación, pero al menos, todos deberían tener la oportunidad de poder acercársele como digo con ojos nuevos y pararse a pensar por qué hay tanta gente que se apasiona por él.
 
Mario García Santos (@mario_garsan)

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