domingo, 13 de agosto de 2017

Interesante festival en El Castillo de las Guardas

(Las fotografías también han sido realizadas por Mario García Santos)
Hoy, sábado 12 de agosto me desplacé hasta la localidad sevillana de El Castillo de las Guardas, privilegiada en lo taurino por encontrase en su término un gran número de importantes ganaderías de lidia y en el marco de cuyas fiestas se había organizado un festival taurino mixto sin picadores.
La localidad tiene también el privilegio de poseer una plaza estable. Un precioso recinto encuadrado y nivelado en tan irregular terreno y que tiene la peculiaridad de solo tener tendido en la mitad de su perímetro. De ruedo amplio y provista de callejón y corrales, su construcción data de la segunda mitad del siglo XIX, iniciada concretamente en 1861, siendo levantada con piedras de cantería y posteriormente restaurada y adaptada, siendo su aforo de alrededor de 1000 localidades.

Cartel anunciador del festejo.
Con casi lleno en los tendidos, realizaron el paseíllo puntuales los actuantes: el joven rejoneador Juan Quinta, los matadores Oliva Soto y Borja Jiménez y el novillero sin picadores Alfonso Alonso, aguardando en los corrales ejemplares llegados desde una ganadería próxima como es la de Gabriel Rojas, excepto el de rejones que perteneció a la vacada onubense de Millares.
Momento del paseíllo.
El bonito que abrió plaza.
El abreplaza fue un precioso ejemplar, negro, bajo, de armónicas hechuras y que había sido convenientemente despuntado. Un eral que bien puede entrar de añojo adelantado en una becerrada. Desde salida embistió con una calidad, una clase y un ritmo increíbles, que apreciamos en el capote del auxiliador, a quien le dio lugar a disfrutar con él e incluso a rematar con una larga cordobesa en una ocasión. Juan Quinta lo paró y lo templó en la cola de su cabalgadura de salida, pero cometió el error de clavar un segundo rejón de castigo, lo que mermó considerablemente al novillo, que perdió enseguida todo su fuelle quedándose totalmente parado, clavando el jinete sin acompañamiento del ejemplar, que acabó echándose antes de que pudiera entrar a matar. Visiblemente contrariado y frustrado, Quinta saludó una cariñosa ovación del público.
Juan Quinta dejándose ver antes de clavar una banderilla.
Luego se lidiaron a pie cinco ejemplares llegados desde la "Dehesa El Castillo", (dos cada matador y uno el novillero cerrando plaza), los cuales fueron dispares de presentación y se dejaron mucho en líneas generales.
Bonito y bien hecho fue el brocho primero de Oliva Soto, que se gustó y ganó terreno toreando a la verónica limpia y toreramente. Tras iniciar por alto con la diestra para afianzarlo y empujarlo hacia adelante, el diestro de Camas cuajó una buena faena por ambos pitones sin obligarlo en exceso, la cual estuvo presidida por el compás, el gusto y la estética, llevándolo largo y ligando los pases. Cerró con muletazos ayudados y tras un pinchazo agarró una estocada desprendida, cortando las dos orejas.

Oliva Soto comenzando la faena al segundo de la tarde...

...en un cambio de mano...

...y en un pase de pecho.
Su segundo, fue un ejemplar bizco y más bastito. Hizo éste una salida briosa y remató con clase en los burladeros, para luego embestir con movilidad. Oliva Soto volvió a torear con gusto y limpieza, y ligando los pases quedándose perfectamente colocado y con sentido del temple, pero echamos de menos mayor despaciosidad para redondear una obra tan fácil y acompasada. Se animó Oliva a desplegar su repertorio en el final de faena, seguramente llevando a la práctica suertes que pretende incorporar a su toreo, como el molinete invertido para ligar el natural con el de pecho o una tanda que dio con la mano derecha con la muleta sin montar, lo que, aunque pueda parecer un contrasentido, se trata de naturales con la diestra. De nuevo cerró con muletazos ayudados y agarró una estocada defectuosa tras pinchar, rematando con un certero golpe de verduguillo. Cortó una nueva oreja.
Oliva Soto toreando al cuarto al natural con la zurda...

...y al natural con la diestra.
Oliva Soto, paró por lances a la verónica a ambos ejemplares y tampoco perdonó los quites a los novillos de Borja, realizándolos por excelentes verónicas primero y por chicuelinas en el otro, existiendo competencia entre ambos y viéndose también torear de capote.
Verónica...

...y media verónica de Oliva Soto en su turno de quite al tercero.
Por su parte, Borja Jiménez lidió en tercer lugar un ejemplar muy desproporcionado, por no tener igual remate en toda su anatomía siendo cornalón y acapachado. Tras un buen quite por verónicas de Oliva, Borja respondió con arrebujadas chicuelinas.
Chicuelina de Jiménez al tercero de la tarde.
El ejemplar, gracias a la firmeza y la buena lidia de Jiménez acabó rompiendo por ambos lados. Toreó el de Espartinas de forma sensacional, cuajando al novillo por ambos pitones, componiendo con gusto, rompiéndose hundido en los riñones y corriendo la mano con gran profundidad. En la primera fase toreó más en línea recta y más ligado, para después hacerlo citando desde la cadera pero llevando al ejemplar en círculo e hilvanando más que ligando, para acabar finalmente pisándole los terrenos en los circulares invertidos.



Cuatro momentos de la excelente actuación de Borja Jiménez ante el tercero.
Finalizó de media lagartijera que resultó fulminante, paseando las dos orejas y el rabo como premio a su entregada y notable labor. Además, por petición del propio torero, el presidente concedió la vuelta al ruedo al buen novillo de Gabriel Rojas.
Larga cordobesa de Borja Jiménez para rematar su quite por delantales al cuarto.
A los novillos de Oliva Soto les realizó dos quites templados, al segundo por tafalleras y al cuarto por delantales y larga cordobesa de remate, quites ambos en  los que, por tener las manos altas y llevarlo en línea recta sin obligarlo, no "molestan" en exceso.
Borja cita de rodillas antes de clavar un par al quiebro al quinto.
Su segundo, brocho, gacho y astigordo, también se dejó bastante y con él volvió a estar entregado. Tras las chicuelinas de Oliva Soto quitó por gaoneras rematadas con brionesa y luego también cubrió el tercio de banderillas. Clavó dos buenos pares al cuarteo y puso de pie al público con un tercer par, que fue un quiebro al hilo de las tablas citando de hinojos, en el que expuso enormemente para acabar asomándose al balcón y salir airoso. De nuevo estuvo muy bien con este novillo, en una faena más a media altura y en la que pronto pisó terrenos de cercanías, para finalizar con muletazos de rodillas entre los pitones.
También resulta digna de mención su forma de ejecutar las manoletinas a este ejemplar, pues lejos del clásico estoicismo mirando al tendido, las pegó con el compás abierto y de frente cargando la suerte y enganchando y vaciando la embestida con temple.

Tras un pinchazo, mató de fulminante estocada desprendida y cortó dos nuevas orejas.
Jiménez entregado ante el quinto.
Cuando ya atardecía, llegó el turno de Alfonso Alonso, a quien cupo en suerte un ejemplar precioso, impecable de presentación y de unas hechuras perfectas y muy en el tipo Núñez, del que procede esta vacada. Un tacazo de novillo pero con su remate y su importancia.

Derechazo a media altura de Alfonso Alonso en
 la primera fase de su faena.
Alfonso lo recibió a la verónica ganando terreno y finalizó improvisando una vistosa y limpia serpentina. Consciente de la calidad y la justa fuerza que había mostrado el de Gabriel Rojas, optó por no dar más ni un capotazo y cambiar el tercio tras un solo par de banderillas.
Comenzó Alfonso su faena toreando sin gran ajuste, a media altura y en línea recta y dando sitio, realizando de esta forma varias series que no tuvieron demasiado eco. Sin embargo, con esta lidia el torero trataba de afianzar al novillo, darle aire, ayudarle a romper y una vez realizada esta labor, comenzó a torear. Fue el novillo agradecido a esta lidia y con raza fue a más, viniéndose de lejos, rebozándose de la muleta por ambos pitones y embistiendo con gran clase y entrega, sin llegar a rajarse u orientarse en ningún momento.

Característico pase de pecho de Alfonso Alonso.
También fue a más el torero, que bajó la mano y toreó enfibrado y encajado por ambos pitones, quedándose en el sitio ligando los muletazos dejándosela en la cara y rematando con sus característicos y entregados pases de pecho echándose encima del novillo con el pecho por delante.

Encajado natural llevando la embestida de "Ramitillo" con los vuelos.

De igual forma dio variedad a su obra con molinetes sobre ambos pitones, pases de las flores para comenzar series sobre la diestra, muletazos de rodillas o un circular embarcando con la muleta invertida.
Diversos instantes de toreo accesorio de Alfonso Alonso. Aquí un pase de las flores...

...un molinete por el pitón derecho...
... y el inicio de un circular con la muleta invertida.
Una vez cogió la espada, siguió toreando, pero acabó cambiándola nuevamente por la ayuda, pues el ganadero, deslumbrado por el juego de su ejemplar, había solicitado el indulto del novillo y él mismo se lo comunicó al torero. Éste no hizo sino seguir disfrutando de tan excelente ejemplar, hasta que el presidente, informado del deseo del ganadero, sacó el pañuelo naranja concediendo así el perdón para el novillo.
Momento en que el presidente sacó el pañuelo naranja concediendo el indulto.
Alfonso lo cerró en tablas con muletazos genuflexo y en la suerte contraria simuló la estocada dándole una palmadita en el lomo, regresando el novillo a los chiqueros acudiendo al cite de un capote humillando con la misma clase.

Alfonso Alonso simulando la suerte de matar tras ser concedido
el indulto del novillo de Gabriel Rojas.
El novillo indultado es de pelo negro, nacido en febrero de 2015, está marcado con el número 25 y hemos podido saber que se llama "Ramitillo". No lo olvidará el joven torero.
Ciertamente, el indulto ha sido antirreglamentario, pues el reglamento andaluz contempla los indultos en plazas de cualquier categoría que sean permanentes, pero no en festivales ni festejos sin picadores. Además, tampoco hubo petición del público, que no advirtió la situación hasta que no apareció el pañuelo naranja. También es cierto que se trata de un festejo sin picar y que por ello al animal no se le llegó a probar en el peto. Según está estipulado, a los presidentes se les puede abrir un expediente por incumplir el reglamento y pueden llegar a ser inhabilitados de sus funciones. Ojalá que no sea así, no creo que en este caso la intransigencia sea la vía correcta y que el usía hizo bien en sacar el pañuelo naranja, por el simple hecho de que la bravura no entiende de fechas, de categorías ni de reglamentos y quién sabe si gracias a saltarnos a la torera la regla, hoy habremos ganado un gran semental.

Momento en que "Ramillito" regresa a los corrales. Observen cómo descuelga
y humilla siguiendo el trapo a ras de suelo.
Me parece un motivo de peso la petición insistente del señor ganadero, quien mejor que nadie conoce su vacada y vio en este ejemplar un futuro reproductor de su ganadería, pues no solo por su clase, su bravura, su raza y su entrega, sino porque además de eso, se trata de un novillo con una hechuras perfectas, dignas de un semental estrella. Estén ustedes seguros de que, de haberse tratado de un ejemplar basto, bizco o con los defectos que suelen tener los animales que se lidian en festivales y festejos menores, el ganadero no lo hubiera querido.
Y respecto al tercio de varas, perfectamente podrá probarlo en su finca en el caballo si así lo desea, como tengo constancia se hizo con un extraordinario novillo de José Luis Pereda indultado en una clase práctica en Huelva en 2015 y que no hizo sino confirmar lo demostrado en la plaza.
No creo que haya que darle más vueltas al tema, ni abrir ningún expediente ni ninguna multa por ello.
Alfonso Alonso Sánchez y "Ramillito" de Gabriel Rojas.
Finalmente, Alfonso Alonso paseó el rabo del novillo anterior y salió en hombros junto a Oliva Soto y Borja Jiménez, como broche de un festival que resultó muy entretenido e interesante y en el que pudimos disfrutar de momentos de muy buen toreo en un entorno tan bello, tan taurino y tan torero como es el del Castillo de las Guardas. 
Mario García Santos (@mario_garsan)

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