sábado, 19 de agosto de 2017

Novillada sin picadores en Valverde del Camino (Huelva)

(Las fotografías también han sido realizadas por Mario García Santos)
Hoy, viernes 18 de agosto me desplacé hasta la localidad onubense de Valverde del Camino, en el marco de cuyas fiestas y bajo la administración de la empresa "Taurina de Buendía S.L.", se organiza una feria taurina con tres festejos: un gran prix el jueves, una novillada sin picadores el viernes y una corrida de toros el sábado.
Estos festejos se celebran en el bonito coso casi bicentenario que posee la localidad y que según www.tauroweb.es cuenta con un aforo de 2500 localidades.
Solo tiene callejón en la mitad del perímetro del ruedo, siendo éste una incorporación relativamente reciente, pues fue inaugurado en 2011, siendo también una peculiaridad de esta plaza el hecho de que la puerta de cuadrillas es la misma por la que saltan los animales al ruedo desde los corrales.

Cartel anunciador de la feria taurina de Valverde del Camino 2017.
Sobre las siete, los seis actuantes hicieron el paseíllo desmonterados y acompañados de las cuadrillas, en una tarde en la que hubo en torno a media entrada, estando la sombra prácticamente llena y el sol casi vacío.
Se lidió una novillada de un hierro de la tierra como es el de Millares, la cual salió extraordinaria, pues todos los erales dieron buen juego, cada uno con sus matices y unos con más dificultades que otros, pero los seis ofrecieron posibilidades de triunfo a los novilleros y todos ovacionados en el arrastre.
Momento del paseíllo.
Abrió plaza Curro Jurado, joven sevillano de Dos Hermanas que sorteó un eral de pelo castaño con presencia y que estuvo un tanto justo de fuerzas. Lo trató Jurado siempre con suavidad, firmeza, temple y oficio, siendo agradecido el ejemplar. Saludó por lances a la verónica limpios y ganando terreno y luego quitó por templadas tafalleras.

Natural ortodoxo...
Tras brindar su faena al ganadero, Jurado comenzó  doblándose genuflexo, para luego instrumentar varias tandas al natural excelentes, encontrando con facilidad el sitio y la altura que requería el de Millares y toreando con gusto, relajo, limpieza y haciéndolo todo despacio y pulseando perfectamente.

...natural a pies juntos...
Por el lado derecho, el más difícil del ejemplar, también lo enjaretó con buena técnica, citando con la muleta retrasada y abriéndolo lo justo, ligando los muletazos y llevándolo toreado.

...derechazo...
Finalizó con toreros ayudados y colocándolo finalmente en la suerte contraria, agarró media estocada arriba recibiendo un fuerte varetazo en el embroque. Se echó el novillo, pero hasta dos veces los levantó el puntillero y tampoco anduvo fino el novillero con el verduguillo, esfumándose así cualquier posibilidad de trofeos.
Acusó el torero enormemente el abrir plaza, siendo en muchas ocasiones excesiva la frialdad del público, que a pesar de su buena actuación, ni siquiera le invitó a saludar una vez arrastrado el de Millares.


y muletazos de cierre de Curro Jurado al abreplaza.
En segundo lugar entró en escena Daniel de la Fuente, novillero sevillano de La Puebla del Río que, como recordarán, fue el triunfador en La Maestranza en el ciclo de novilladas nocturnas al desorejar un novillo tras una gran faena en la final del pasado 27 de julio. A Daniel le cupo en suerte un ejemplar radicalmente distinto al anterior, siendo este negro, más armónico aunque bizco y que desde su salida tuvo motor, alegría y codicia, lo que se traduce en la bendita transmisión a los tendidos. Con fibra y pureza lo recibió con un ramillete de verónicas de manos bajas y ganando terreno que remató con revolera.
Revolera...
Brindó al público De la Fuente, que comenzó doblándose torerísima y garbosamente con el novillo, el inicio perfecto para hacerse con él. Lejos de afligirse, fue a más el ejemplar, que repitió sus embestidas arrancándose con alegría y persiguiéndola hasta el final con codicia. Difícil atemperar, y torear con orden y limpieza a un ejemplar exigente por sus ansias de embestir.

...derechazo...


...natural...
Lo aprovechó perfectamente el cigarrero, que estuvo valiente, firme, seguro, ligando los muletazos quedándose en el sitio y toreando con gran ajuste y pureza.
Transmitió al público no solo por su toreo sino por su alegría y su disposición en todo momento, cuajando la actuación más rotunda de la tarde dando muestras del buen momento que atraviesa.
...pase de pecho...
Cerró al boyante ejemplar con excelente ayudados y en la suerte contraria dejó media estocada trasera, errando varias veces con el descabello, lo que dejó el premio en una sola oreja, la única que se cortaría en un festejo en el que los aceros no funcionaron.

y ayudado por alto de Daniel de la Fuente al segundo de la tarde.
En tercer lugar actuó Adrián Orta, novillero natural de Ayamonte que también sorteó otro buen novillo, con el que estuvo entregado y dispuesto en todo momento, a pesar de lo cual, su faena tuvo altibajos. Su actuación comenzó con un tremendo susto, cuando quiso iniciar la faena citando desde el centro para dar estatuarios. Prácticamente se dejó pegar la voltereta, pues no hizo por enganchar al ejemplar, que lo lanzó de forma espectacular. Continuó descalzo y sin mirarse para torear con entrega y pureza, hundiéndose en los riñones y dejándosela en la cara para ligar. Su faena tuvo series ligadas y de muy buen toreo sobre ambas manos, tanto en lo fundamental como en remates imprimiendo personalidad como en los pases del desdén a pies juntos o pases de pecho mirando al tendido; pero también hubo momentos en los que se amontonó y por ello su faena estuvo llena de altibajos. No acertó con la espada y el premio quedó en una merecida ovación que saludó en el tercio.


Tres instantes de la faena de Adrián Orta al tercero.
El quinto fue otro novillo que se dejó, aunque con más genio y sin ser extraordinario. Lo recibió limpiamente a porta gayola Raúl Parra, un jovencísimo novillero de La Palma del Condado que se anuncia como "Niño Oliva" y que a acto seguido lo paró ganando terreno limpiamente a la verónica rematando con serpentina.

Niño Oliva a porta gayola.
Su faena, repleta de altibajos también, de tramos muy enganchados y de falta de acople y en ocasiones de ajuste, contó con series ligadas, de mano baja y también de gusto al torear con y sin novillo. Arreó también en un final de faena cerca de los pitones con circulares. Su labor fue silenciada tras escuchar dos avisos, pues marró en repetidas ocasiones con el descabello, pasando un verdadero quinario dada su lógica inexperiencia en esta suerte tan poco torera pero tan definitiva en un momento dado para cortar las orejas.



Diversos instantes de la faena de Niño Oliva al quinto eral.
Cerró plaza el joven José Antonio Delgado, que se anuncia en los carteles como José Antonio Monesterio en honor a su pueblo de Monesterio (Badajoz). Le correspondió un ejemplar colorado que permitió que el extremeño se luciera y expresase su concepto del toreo. Es éste un torero de gusto, estética y personalidad, cualidades que vimos en su preciosa forma de iniciar la faena por ayudados por alto enganchando y llevando por abajo y barriendo el lomo con el codo.
 Luego en su faena no hubo rotundidad y sobraron enganchones, pero siempre estuvo su intención de buscar la estética, la profundidad y la largura de los muletazos así como detalles muy toreros para rematar las series.
 
Tras un pinchazo, cobró una estocada de gran ejecución pero de tendida colocación. Por ello necesitó descabellar, esfumándose la posibilidad de tocar pelo tras los repetidos fallos con el verduguillo.

Tres muletazos de José Antonio Monesterio al novillo que cerró plaza.
Como habrán intuido, hemos pasado por alto la lidia del cuarto novillo, que bien merece un capítulo a parte y no precisamente por tratarse una faena antológica.
En cuarto lugar actuó el también onubense Moisés Quintero "Petichico" a quien le cupo en suerte el eral de menos presencia del envío de Millares y que fue realmente extraordinario desde que saltó al ruedo. De salida lo arrolló al no jugar correctamente los brazos, algo imperdonable en un novillero sin picadores que ya porta el chispeante. En su turno, "Niño Oliva" enseñó al novillo luciéndose en un excelente quite por chicuelinas.
Cubrió "Petichico" el tercio de banderillas invitando a uno de los subalternos, y siempre trató de imitar de forma descarada la forma de andar hacia el toro de Fernando Sánchez, pero por supuesto sin llegar a conseguirlo... Luego el subalterno colocó un gran par, al que respondió Moisés con otro saliendo irremediablemente trastabillado.

Petichico ejecutando el pase cambiado al cuarto novillo.
Muletazo por alto de "Petichico".
Brindó al público y comenzó con unos péndulos en los medios muy bien ejecutados. A continuación, llegó un trasteo en el que hubo un sinfín de pases sin mando, siempre con la pierna muy retrasada y sin encajarse y desaprovechando totalmente tan excelente novillo. Podemos rescatar alguna serie de muletazos en los que hubo ligazón. Acabó toreando con ayudados y metiéndose en los terrenos del animal, que le acabó volteando cuando le agarró el testuz en una pérdida del respeto. Con la espada pinchó irremediablemente y doblando la espada por entrar con la mano por delante de la muleta y finalmente acabó dejando media estocada trasera. En las entradas a matar el novillo le acabó destrozando la taleguilla, que le remendaron muy toscamente mientras el ejemplar acabó por echarse.
Pase con la diestra...

y pase con la izquierda de "Petichico" al excelente cuarto novillo.
Para empezar, por simple respeto a la profesión, un torero no puede enfundarse el chispeante con tantísimos kilos de más. Luego, tampoco se puede ver andar por la plaza a un chaval que, por más que estuviera enfibrado y provocando las reacciones del público con voces y continuos gestos a la galería, presentaba absoluta falta de oficio y desconocimiento de terrenos.
Cierto es que la entrega y el valor deben ser las principales cualidades de un novillero para suplir las carencias técnicas, pero el valor es tener miedo y superarlo para arriesgar y ponerte ahí. Distinto es no ser consciente del peligro y ponerte, porque eso no es de valiente, sino de inconsciente, de quien va por el ruedo como un pollo sin cabeza.

Y es por esta razón por la que fue una auténtica polvareda, que estuvo siempre muy cercana al toreo cómico y en la que, quien no se indignó se divirtió, siendo por ello por lo que formó un lío y hasta hubo quien pidió la oreja y "Petichico" fue ovacionado, pero imágenes así no deben verse nunca en una plaza de toros, por mucho que se trate de un festejo menor o de una plaza de tercera.
Esperemos que sea algo irrepetible en todo el sentido de la palabra.
"Petichico", con la taleguilla toscamente remendada, saluda una vez arrastrado el novillo y finalizada la polvareda
Hasta aquí lo sucedido en este festejo sin picadores celebrado en la centenaria plaza de Valverde del Camino, de la que hasta cinco de los novilleros hubiesen podido salir a hombros de haber funcionado las espadas. Aunque por desgracia sin orejas y puertas grandes no se puede salir adelante en el toreo, la misión de los cronistas debe ser la de relatar lo ocurrido en el ruedo al margen de lo que la fría reseña diga, pues el toreo no son números. Así, en esta tarde hemos visto una gran novillada del ganadero Manuel Ángel Millares, una rotunda faena de Daniel de la Fuente, una interesante labor de Curro Jurado rácanamente silenciada y por supuesto otros toreros con personalidad y condiciones a los que también seguiremos esperando y siguiendo de cerca, además de una actuación que esperemos sea "irrepetible".
 
Mario García Santos (@mario_garsan)

domingo, 13 de agosto de 2017

Interesante festival en El Castillo de las Guardas

(Las fotografías también han sido realizadas por Mario García Santos)
 
Hoy, sábado 12 de agosto me desplacé hasta la localidad sevillana de El Castillo de las Guardas, privilegiada en lo taurino por encontrase en su término un gran número de importantes ganaderías de lidia y en el marco de cuyas fiestas se había organizado un festival taurino mixto sin picadores.
La localidad tiene también el privilegio de poseer una plaza estable. Un precioso recinto encuadrado y nivelado en tan irregular terreno y que tiene la peculiaridad de solo tener tendido en la mitad de su perímetro. De ruedo amplio y provista de callejón y corrales, su construcción data de la segunda mitad del siglo XIX, iniciada concretamente en 1861, siendo levantada con piedras de cantería y posteriormente restaurada y adaptada, siendo su aforo de alrededor de 1000 localidades.

Cartel anunciador del festejo.
Con casi lleno en los tendidos, realizaron el paseíllo puntuales los actuantes: el joven rejoneador Juan Quinta, los matadores Oliva Soto y Borja Jiménez y el novillero sin picadores Alfonso Alonso, aguardando en los corrales ejemplares llegados desde una ganadería próxima como es la de Gabriel Rojas, excepto el de rejones que perteneció a la vacada onubense de Millares.
Momento del paseíllo.
El bonito que abrió plaza.
El abreplaza fue un precioso ejemplar, negro, bajo, de armónicas hechuras y que había sido convenientemente despuntado. Un eral que bien puede entrar de añojo adelantado en una becerrada. Desde salida embistió con una calidad, una clase y un ritmo increíbles, que apreciamos en el capote del auxiliador, a quien le dio lugar a disfrutar con él e incluso a rematar con una larga cordobesa en una ocasión. Juan Quinta lo paró y lo templó en la cola de su cabalgadura de salida, pero cometió el error de clavar un segundo rejón de castigo, lo que mermó considerablemente al novillo, que perdió enseguida todo su fuelle quedándose totalmente parado, clavando el jinete sin acompañamiento del ejemplar, que acabó echándose antes de que pudiera entrar a matar. Visiblemente contrariado y frustrado, Quinta saludó una cariñosa ovación del público.
Juan Quinta dejándose ver antes de clavar una banderilla.
Luego se lidiaron a pie cinco ejemplares llegados desde la "Dehesa El Castillo", (dos cada matador y uno el novillero cerrando plaza), los cuales fueron dispares de presentación y se dejaron mucho en líneas generales.
Bonito y bien hecho fue el brocho primero de Oliva Soto, que se gustó y ganó terreno toreando a la verónica limpia y toreramente. Tras iniciar por alto con la diestra para afianzarlo y empujarlo hacia adelante, el diestro de Camas cuajó una buena faena por ambos pitones sin obligarlo en exceso, la cual estuvo presidida por el compás, el gusto y la estética, llevándolo largo y ligando los pases. Cerró con muletazos ayudados y tras un pinchazo agarró una estocada desprendida, cortando las dos orejas.

Oliva Soto comenzando la faena al segundo de la tarde...

...en un cambio de mano...

...y en un pase de pecho.
Su segundo, fue un ejemplar bizco y más bastito. Hizo éste una salida briosa y remató con clase en los burladeros, para luego embestir con movilidad. Oliva Soto volvió a torear con gusto y limpieza, y ligando los pases quedándose perfectamente colocado y con sentido del temple, pero echamos de menos mayor despaciosidad para redondear una obra tan fácil y acompasada. Se animó Oliva a desplegar su repertorio en el final de faena, seguramente llevando a la práctica suertes que pretende incorporar a su toreo, como el molinete invertido para ligar el natural con el de pecho o una tanda que dio con la mano derecha con la muleta sin montar, lo que, aunque pueda parecer un contrasentido, se trata de naturales con la diestra. De nuevo cerró con muletazos ayudados y agarró una estocada defectuosa tras pinchar, rematando con un certero golpe de verduguillo. Cortó una nueva oreja.
Oliva Soto toreando al cuarto al natural con la zurda...

...y al natural con la diestra.
Oliva Soto, paró por lances a la verónica a ambos ejemplares y tampoco perdonó los quites a los novillos de Borja, realizándolos por excelentes verónicas primero y por chicuelinas en el otro, existiendo competencia entre ambos y viéndose también torear de capote.
Verónica...

...y media verónica de Oliva Soto en su turno de quite al tercero.
Por su parte, Borja Jiménez lidió en tercer lugar un ejemplar muy desproporcionado, por no tener igual remate en toda su anatomía siendo cornalón y acapachado. Tras un buen quite por verónicas de Oliva, Borja respondió con arrebujadas chicuelinas.
Chicuelina de Jiménez al tercero de la tarde.
El ejemplar, gracias a la firmeza y la buena lidia de Jiménez acabó rompiendo por ambos lados. Toreó el de Espartinas de forma sensacional, cuajando al novillo por ambos pitones, componiendo con gusto, rompiéndose hundido en los riñones y corriendo la mano con gran profundidad. En la primera fase toreó más en línea recta y más ligado, para después hacerlo citando desde la cadera pero llevando al ejemplar en círculo e hilvanando más que ligando, para acabar finalmente pisándole los terrenos en los circulares invertidos.



Cuatro momentos de la excelente actuación de Borja Jiménez ante el tercero.
Finalizó de media lagartijera que resultó fulminante, paseando las dos orejas y el rabo como premio a su entregada  y notable labor. Además, por petición del propio torero, el presidente concedió la vuelta al ruedo al buen novillo de Gabriel Rojas.
Larga cordobesa de Borja Jiménez para rematar su quite por delantales al cuarto.
A los novillos de Oliva Soto les realizó dos quites templados, al segundo por tafalleras y al cuarto por delantales y larga cordobesa de remate, quites ambos en  los que, por tener las manos altas y llevarlo en línea recta sin obligarlo, no "molestan" en exceso.
Borja cita de rodillas antes de clavar un par al quiebro al quinto.
Su segundo, brocho, gacho y astigordo, también se dejó bastante y con él volvió a estar entregado. Tras las chicuelinas de Oliva Soto quitó por gaoneras rematadas con brionesa y luego también cubrió el tercio de banderillas. Clavó dos buenos pares al cuarteo y puso de pie al público con un tercer par, que fue un quiebro al hilo de las tablas citando de hinojos, en el que expuso enormemente para acabar asomándose al balcón y salir airoso. De nuevo estuvo muy bien con este novillo, en una faena más a media altura y en la que pronto pisó terrenos de cercanías, para finalizar con muletazos de rodillas entre los pitones.
También resulta digna de mención su forma de ejecutar las manoletinas a este ejemplar, pues lejos del clásico estoicismo mirando al tendido, las pegó con el compás abierto y de frente cargando la suerte y enganchando y vaciando la embestida con temple.

Tras un pinchazo, mató de fulminante estocada desprendida y cortó dos nuevas orejas.
Jiménez entregado ante el quinto.
Cuando ya atardecía, llegó el turno de Alfonso Alonso, a quien cupo en suerte un ejemplar precioso, impecable de presentación y de unas hechuras perfectas y muy en el tipo Núñez, del que procede esta vacada. Un tacazo de novillo pero con su remate y su importancia.

Derechazo a media altura de Alfonso Alonso en
 la primera fase de su faena.
Alfonso lo recibió a la verónica ganando terreno y finalizó improvisando una vistosa y limpia serpentina. Consciente de la calidad y la justa fuerza que había mostrado el de Gabriel Rojas, optó por no dar más ni un capotazo y cambiar el tercio tras un solo par de banderillas.
Comenzó Alfonso su faena toreando sin gran ajuste, a media altura y en línea recta y dando sitio, realizando de esta forma varias series que no tuvieron demasiado eco. Sin embargo, con esta lidia el torero trataba de afianzar al novillo, darle aire, ayudarle a romper y una vez realizada esta labor, comenzó a torear. Fue el novillo agradecido a esta lidia y con raza fue a más, viniéndose de lejos, rebozándose de la muleta por ambos pitones y embistiendo con gran clase y entrega, sin llegar a rajarse u orientarse en ningún momento.

Característico pase de pecho de Alfonso Alonso.
También fue a más el torero, que bajó la mano y toreó enfibrado y encajado por ambos pitones, quedándose en el sitio ligando los muletazos dejándosela en la cara y rematando con sus característicos y entregados pases de pecho echándose encima del novillo con el pecho por delante.

Encajado natural llevando la embestida de "Ramitillo" con los vuelos.

De igual forma dio variedad a su obra con molinetes sobre ambos pitones, pases de las flores para comenzar series sobre la diestra, muletazos de rodillas o un circular embarcando con la muleta invertida.
Diversos instantes de toreo accesorio de Alfonso Alonso. Aquí un pase de las flores...
 
...un molinete por el pitón derecho...
... y el inicio de un circular con la muleta invertida.
Una vez cogió la espada, siguió toreando, pero acabó cambiándola nuevamente por la ayuda, pues el ganadero, deslumbrado por el juego de su ejemplar, había solicitado el indulto del novillo y él mismo se lo comunicó al torero. Éste no hizo sino seguir disfrutando de tan excelente ejemplar, hasta que el presidente, informado del deseo del ganadero, sacó el pañuelo naranja concediendo así el perdón para el novillo.
Momento en que el presidente sacó el pañuelo naranja concediendo el indulto.
Alfonso lo cerró en tablas con muletazos genuflexo y en la suerte contraria simuló la estocada dándole una palmadita en el lomo, regresando el novillo a los chiqueros acudiendo al cite de un capote humillando con la misma clase.

Alfonso Alonso simulando la suerte de matar tras ser concedido
el indulto del novillo de Gabriel Rojas.
El novillo indultado es de pelo negro, nacido en febrero de 2015, está marcado con el número 25 y hemos podido saber que se llama "Ramitillo". No lo olvidará el joven torero.
Ciertamente, el indulto ha sido antirreglamentario, pues el reglamento andaluz contempla los indultos en plazas de cualquier categoría que sean permanentes, pero no en festivales ni festejos sin picadores. Además, tampoco hubo petición del público, que no advirtió la situación hasta que no apareció el pañuelo naranja. También es cierto que se trata de un festejo sin picar y que por ello al animal no se le llegó a probar en el peto. Según está estipulado, a los presidentes se les puede abrir un expediente por incumplir el reglamento y pueden llegar a ser inhabilitados de sus funciones. Ojalá que no sea así, no creo que en este caso la intransigencia sea la vía correcta y que el usía hizo bien en sacar el pañuelo naranja, por el simple hecho de que la bravura no entiende de fechas, de categorías ni de reglamentos y quién sabe si gracias a saltarnos a la torera la regla, hoy habremos ganado un gran semental.

Momento en que "Ramillito" regresa a los corrales. Observen cómo descuelga
y humilla siguiendo el trapo a ras de suelo.
Me parece un motivo de peso la petición insistente del señor ganadero, quien mejor que nadie conoce su vacada y vio en este ejemplar un futuro reproductor de su ganadería, pues no solo por su clase, su bravura, su raza y su entrega, sino porque además de eso, se trata de un novillo con una hechuras perfectas, dignas de un semental estrella. Estén ustedes seguros de que, de haberse tratado de un ejemplar basto, bizco o con los defectos que suelen tener los animales que se lidian en festivales y festejos menores, el ganadero no lo hubiera querido.
Y respecto al tercio de varas, perfectamente podrá probarlo en su finca en el caballo si así lo desea, como tengo constancia se hizo con un extraordinario novillo de José Luis Pereda indultado en una clase práctica en Huelva en 2015 y que no hizo sino confirmar lo demostrado en la plaza.
No creo que haya que darle más vueltas al tema, ni abrir ningún expediente ni ninguna multa por ello.
 
Alfonso Alonso Sánchez y "Ramillito" de Gabriel Rojas.
Finalmente, Alfonso Alonso paseó el rabo del novillo anterior y salió en hombros junto a Oliva Soto y Borja Jiménez, como broche de un festival que resultó muy entretenido e interesante y en el que pudimos disfrutar de momentos de muy buen toreo en un entorno tan bello, tan taurino y tan torero como es el del Castillo de las Guardas. 
Mario García Santos (@mario_garsan)