sábado, 9 de septiembre de 2017

Feria Taurina de Camas 2017 (Novillada)

(Las fotografías también han sido realizadas por Mario García Santos y aún está pendiente de ser completada la entrada con el resto de las mismas)
Tras el tentadero público celebrado en jornada matinal, por la tarde tuvo lugar la novillada. A continuación, desglosaremos lo ocurrido en la misma.
Con lleno en los tendidos, los actuantes del festejo hicieron el paseíllo con el sombrero calado.
Los novilleros sin caballos Antonio Rojas, Fernando Gandullo y Adrián Ruiz, el novillero con caballos Jesús Álvarez y el banderillero Luis Borrego, hicieron las veces de subalternos.
Se lidiaron tres erales de Virgen María, con matices y complicaciones pero manejables y que se dejaron bastante y tres añojos de Santa Ana, los tres de pelo colorado y muy buenos, siendo el último el de menos presencia y cuajo.
 
La tarde estuvo muy condicionada por la deficiente eficacia de los aceros que dejó sin premio la mayoría de las faenas y alargó y enfrió en exceso la tarde. Aunque bien es cierto que se trata de novilleros y es en la suerte suprema donde más se nota su inexperiencia, buena parte de estos fallos los debemos atribuir al mal afilamiento de las espadas proporcionadas por la escuela, que hizo que muchas estocadas enteras y en buen sitio no tuviesen efecto alguno.
 
Carlos Fernández sorteó en primer lugar un precioso eral, bajo, armónico y recogido y abrochado de pitones, aunque bizco del derecho. Lo recibió animoso por verónicas en las que paró y templó al ejemplar, para luego sorprender al público cuando realizó un quite al alimón con su compañero y amigo Álvaro Vicario, toreando ambos por tafalleras.

 En banderillas, Luis Borrego fue cogido de lleno tras intentar clavar al quiebro, quedando conmocionado y siendo trasladado al hospital posteriormente. No llevaba cornada, pero sí fuertes dolores en el pecho y la cabeza. Esperemos que le sea leve.

Carlos brindó al público e hilvanó al ejemplar a media altura y logró momentos muy buenos al imprimir temple y disposición, pero fue la suya una labor con altibajos en la que no siempre se acopló al ejemplar de Virgen María. Sin embargo, con los aceros emborronó absolutamente su faena. Varios pinchazos y estocadas que no tuvieron efecto y luego un sinfín de intentos por descabellar pasando un verdadero quinario dada su lógica inexperiencia en esta suerte tan poco torera pero tan definitiva en un momento dado. El usía no tuvo más remedio que acabar tocándole los tres avisos, siendo aplaudido por el cariñoso público de Camas.


Una buena actuación tuvo Alfonso Alonso con el segundo, al que le cortó las dos orejas. Lo paró abriéndose a la verónica, templando y cogiéndole el aire a la embestida. Muy inteligente y dando muestras de su oficio, le realizó una faena de menos a más toreando desde el principio a media altura, sin ajuste al comienzo y ciñéndose con el ejemplar a medida que avanzaba la faena. Trasteo largo, rotundo y ligado, basado en el toreo fundamental y encajado pero en el que tampoco faltaron muletazos de rodillas, a pies juntos, circulares y algún pase por la espalda. Media estocada caída ejecutada en la suerte contraria puso en sus manos los trofeos.


Miguel Uceda se llevó en el sorteo el novillo que había causado el altercado por la mañana y del que teníamos dudas de si acusaría el que hubiera visto algún que otro capote para ser conducido de vuelta a los chiqueros, algo que no pareció acusar, al menos aparentemente.
Tras pararlo con varios lances corriendo para atrás y dando sitio, Uceda se estiró con limpieza y corrección. En el anterior novillo ya había realizado un buen quite por chicuelinas. Se movió el eral y Uceda lo enjaretó en varias series de buen toreo al natural, volando la franela con naturalidad y metiendo los riñones. Por el lado derecho fue mucho más complicado y se acabó orientando definitivamente por ese lado, pero el torero, empeñado en hacerlo pasar, no por desconocimiento sino por vergüenza torera, se puso sabiendo que lo iba a coger, volteándole hasta cuatro veces, al rematar series con la zurda y luego al ponerse por manoletinas y bernardinas. A pesar de que enterró el acero en buen sitio hasta en dos ocasiones, la espada no tuvo efecto, marrando repetidamente con el descabello y esfumándose la posibilidad de tocar pelo.

Bueno fue el cuarto, primer añojo de la tarde. Álvaro Vicario estuvo correcto de capa y de nuevo volvió a realizar un quite al alimón junto a Carlos Fernández. No aprovechó verdaderamente las embestidas del astado, ni llegó verdaderamente al público su actuación, pero lo más destacable es su intención de echar siempre la pata palante y la profundidad que adquirieron su muletazos cuando acertó a cogerle el aire al becerro. No estuvo fino con la espada y dio por su cuenta la vuelta al ruedo.

Bueno fue también el quinto, con el que Mariano Fernández Torrejón realizó las verónicas más templadas y acompasadas de la tarde, unos lances que bien merecían una gran media verónica de remate en lugar de la media chicuelina que improvisó. Excelentes fueron también las chicuelinas con las que respondió Gordillo en su turno, cogiendo el percal casi por la esclavina.
Verdaderamente bien estuvo Mariano en su faena, en la que siempre se mantuvo entregado, toreando sin toro, vendiendo los muletazos con serenidad y hablándole al buen novillo de Santa Ana. Toreó muy despacio, muy sentido, muy encajado y a la vez muy natural y muy enfibrado en varias series sobre ambas manos en las que no tardó en cogerle el aire al ejemplar. Superiores fueron las dos últimas series, gustándose y templando con la izquierda, citando desde la cadera con media muleta y ayudándose con la espada y bordando también muletazos ayudados, molinetes, kikirikís...
En el tercio, se perfiló con el estoque (que no es de la escuela sino de su propiedad) y citó a recibir en la suerte contraria, dejando una estocada hasta los gavilanes y en todo los alto, que pronto hizo doblar al becerro. Tras atronadora petición, le fueron concedidos los máximos trofeos y también se le dio la vuelta al ruedo al excelente novillo de Santa Ana, que permitió torear casi de salón al joven de Coria.
 
En último lugar llegó el turno de Alejandro Gordillo, quien lidió otro buen novillo de Santa Ana que le permitió lucirse desde salida. Mostró Alejandro su envidiable facilidad capotera, lanceando con suavidad y naturalidad y cogiendo el capote muy cortito, tanto en las verónicas de recibo como en las chicuelinas después.
Chicuelina de Alejandro Gordillo en su quite al quinto.
Comienzo de faena muy torero con muletazos por alto con la diestra, enfibrado y caliente pero a la vez con compás y gustándose. Toreó Gordillo consciente de la gran calidad de su novillo, buscando la ligazón de los muletazos, echando la patalante y manteniendo la entrega siempre. A pesar de que su faena tuvo altibajos y fue demasiado a menos, apreciamos sobre todo detalles de toreo caro y muletazos con un gusto tremendo.
Error del torero fue querer seguir toreando con la espada de matar sobre la diestra para levantar la faena antes de la suerte suprema, siendo desarmado varias veces y cayendo en picado la intensidad del trasteo. Y cuando me refiero a error, hago referencia a que era muy fácil que le desarmase, pues no se puede montar bien la muleta con una espada tan corta como son las de añojos.
Fue éste el mayor borrón de su labor, que emborronó con la espada, la cual no entró a pesar de tirarse con entrega. Dio Gordillo la vuelta al ruedo, pero lo más importante son las buenas sensaciones que dejó su quehacer.

Como broche a este entretenido festejo, Alfonso Alonso y Mariano Fernández salieron en hombros.
Hasta aquí lo acontecido en la Feria de Camas de 2017, este año reducida a un solo festejo y que se ha saldado con un resultado numérico de solo 6 ejemplares lidiados, 4 orejas y un rabo cortados, (mas 2 vueltas al ruedo sin trofeos) y 2 salidas a hombros.
 
Por último, como otras veces ya he hecho, quiero resaltar la trascendental importancia que tienen estos festejos, más aún en tiempos en los que se dan muchos menos festejos menores de los que se debería.
Aquí, los jóvenes toreros, damos nuestros primeros pasos, y empezamos a rodarnos, placearnos y cuajarnos, empezamos a sentir los nervios y la presión de verse anunciado y de saber lo que es “enfrentarse” a un público, pero sobre todo, y para mi lo más importante, poder sentirse torero solo con el hecho de disfrutar de hacer el paseíllo y de ponerte delante del animal.
  
Mario García Santos (@mario_garsan)

viernes, 8 de septiembre de 2017

Feria Taurina de Camas 2017 (Tentadero Público)

(Las fotografías también han sido realizadas por Mario García Santos)
Al fin llegamos a esa cita anual tan especial. Esa fecha marcada en rojo y que, aunque se ve lejos el resto del año, como decía Belmonte, "la fecha llega, siempre llega."
Como alumno de la Escuela Taurina Municipal de Camas que he sido durante varios años, sé perfectamente lo que significa su feria taurina comprendida dentro de sus fiestas patronales y aunque este año de 2017 ya no vaya a pisar su ruedo, esta fecha sigue y seguirá siendo especial.
Sin embargo, la feria de este año, ha tenido una connotación significativa, pues se compone de un tentadero público, una novillada de tres añojos y tres erales y una corrida de toros. Ya que la plaza permanente que posee la escuela no tiene instalaciones apropiadas para poder celebrar una corrida, ésta ha habido de celebrarse en un coso portátil.
Es por ello, por compartir protagonismo (y presupuesto) con el festejo en que el matador local Alfonso Oliva Soto se encerrará con 4 toros en homenaje a su tío Ramón Soto Vargas, por lo que los festejos organizados por la escuela han quedado reducidos y condensados.
 
De esta forma, la feria comenzaba hoy viernes 8 de septiembre con el clásico tentadero público, que como viene siendo habitual, se ha celebrado en jornada matinal y con vacas de la ganadería que lidia en la feria, en este caso las divisas hermanas de Virgen María y Santa Ana.
Es ésta del tentadero público una fecha especial y que invito a que se animen a presenciar, pues en ella vemos a chavales muy jóvenes, algunos aún niños, dar sus primeros pasos en este difícil mundo. Y es bonito también verles pelear con los animales condicionados por su lógica falta de oficio, experiencia y conocimientos, pero igualmente precioso es creer que se ha descubierto un torero cuando alguno de los jóvenes logra acoplarse y expresarse y de hecho han sido muchas las actuaciones estelares que se han producido en este tentadero desde que se creó la escuela.
Alumnos de la escuela que participaron en el tentadero, fotografiados en la víspera del mismo.
Es por ello que me parece oportuno y por supuesto con afán constructivo y teniendo en cuenta todo lo antes mencionado, el realizar la crónica de este tentadero en el que siempre están puestas tantas ilusiones.
Se tentaron cuatro vacas, tres eralas y una añoja llegadas desde la finca "Pedrechada y Garlochí", la cual se encuentra en el término de Constantina. La primera de las vacas perteneció al hierro de Santa Ana, de procedencia Marqués de Domecq, mientras que el resto llevaban el de Virgen María, hierro formado con vacas y sementales de las ganaderías de Jandilla, Daniel Ruiz y Victoriano del Río.
Los novilleros sin picadores de la escuela Antonio Rojas, Fernando Gandullo, Adrián Ruiz y Alfonso Alonso fueron los encargados de parar las becerras de capa, colocarlas frente al caballo de picar magníficamente preparado para la ocasión y de iniciarlas de muleta en las primeras tandas.
La primera fue una colorada con la que pudimos disfrutar al verla arrancarse de largo con alegría al peto y fue realmente excelente, pues tuvo clase y temple natural a raudales, permitiendo el lucimiento de todos los que se pusieron delante. Antonio Rojas se acopló y logró relajarse, encajarse y sentirse en una tanda con cada mano que resultaron realmente excelentes.

La primera vaca del tentadero, con el hierro de Santa Ana, acude con alegría al caballo.
Adrián Ruiz coloca la vaca en la suerte de varas con difícil facilidad.




Cuatro muletazos de Antonio Rojas, que toreó excelentemente a la primera vaca.
Luego torearon Manuel de la Fuente, quien a pesar de estar demasiado frío, anduvo verdaderamente sereno y templado, toreando con ligazón y muy despacio en varias series con la mano derecha, en las que pudo sentirse templando la embestida; Samuel Cruz, quien no se libró de un revolcón y también logró ligar muletazos con disposición y fibra, finalizando Javier Illanguas, quien tras hilvanar en redondo y sufrir algún desarme, se gustó en terrenos de cercanías.


Tres imágenes de Manuel de la Fuente.
Pase de pecho de Samuel Cruz.




Tres imágenes de Javier Illanguas.
La castaña segunda fue la más difícil por su condición mansa desde su salida, acabando por refugiarse en chiqueros a pesar de la buena lidia que le dio Fernando Gandullo para tratar de sujetarla afuera y de encelarla. Con la vaca cerrada en chiqueros, pero eso sí, pronta, con movilidad y obediente, salieron David Benito y Antonio Elices, logrando éste último varios muletazos estimables fruto de su voluntad y afán al no afligirse por su falta de oficio y en tan difícil terreno.

La segunda vaca "se piensa" el ir al caballo.
Fernando Gandullo  inicia con la muleta flexionando la rodilla.



Dos imágenes de Antonio Elices ante la segunda becerra de la mañana.
La colorada tercera empujó con enorme clase y entrega en el peto y moviéndose con muy buen son. A pesar de su calidad, requería de cruzarse lo más posible y perderle varios pasos, siendo mejor por el lado derecho. Tras lucirse Adrián Ruiz en el comienzo sobre ambas manos, Liberto Díaz destacó toreando encajado y echando la patalante con la mano derecha, viniéndose arriba tras un revolcón sin consecuencias y mostrando siempre mando, actitud, entrega y entendiendo las mencionadas condiciones de la becerra.




Imágenes de la actuación de Liberto Díaz con la tercera vaca del tentadero.
No supo entender estas condiciones Juan Andrés González que fue todo voluntad y sufrió varios revolcones y desarmes con esta vaca. Finalmente, toreó Pepe Martínez, quien se ponía delante por primera vez en su vida. Y teniendo en cuenta esa circunstancia, podemos decir que estuvo muy bien, pues, bien guiado por el Maestro y aunque no siempre logró la quietud ni la colocación correcta, se repuso de un revolcón y pegó varios muletazos sobre la diestra que tuvieron ajuste y largura.
Muletazo de Pepe Martínez.
La última fue una añoja negra que había sido reservada a los actuantes aún más verdes. Tras comenzar con ella Alfonso Alonso, llegó el esperado turno de Daniel Fernández, quien con a penas 10 años de edad demuestra una enorme actitud, desparpajo y raza. Aunque no siempre se quedó quieto, también por verse cogido dadas las pequeñas dimensiones de su muleta, formó un alboroto, toreando encajado, con sentido de la colocación, buscando la ligazón y cargar la suerte con la pata palante y descarándose en desplantes de rodillas. El resto de jóvenes que intervinieron en esta becerra, la verdad es que no hicieron nada destacable.
La última becerra empujando en el peto.








Daniel Fernández ante la última becerra de la mañana.
Hasta aquí lo sucedido en este entretenido evento en el que ha habido de todo y en el que han destacado sobre todo Liberto Díaz y Daniel Fernández; sin embargo, lo que verdaderamente recordaremos de esta mañana no serán las actuaciones de los alumnos de la escuela, sino lo que ocurrió poco después de finalizar el tentadero.
Mientras en el patio de caballos los asistentes y los toreros se resistían a abandonar la plaza entre alegres charlas y fotografías, los novillos que se lidiarán esta tarde eran desembarcados en los corrales, que tienen la entrada al camión en el propio patio de caballos. Entonces ocurrió lo impensable, pues, una vez desembarcados los novillos y se hubo retirado el camión, uno de los erales salió por la mangada desde donde había bajado del camión y se plantó en el patio de caballos.
Desconozco cómo ocurrió o de quién fue el error para que el novillo acabase saltando de los corrales, pero el caso es que aquello podía haber acabado en tragedia. Por suerte, y gracias a la rápida intervención de los toreros, lograron meterle en el ruedo y desde ahí ya introducirle en el chiquero. No hubo heridos ni nada que lamentar, pero lo cierto es que ha sido un milagro que no haya pasado nada.


Imagen del novillo una vez fue conducido al ruedo tras escapar de los corrales y sembrar el pánico en la plaza.
El novillo que se saltó es el eral número 18 y se lidiará esta tarde en un cartel que forman Carlos Fernández, Alfonso Alonso, Miguel Uceda que lidiarán erales y Álvaro Vicario, Mariano Fernández y Alejandro Gordillo, que estoquearán añojos. La crónica de este festejo también será publicada en este blog.

sábado, 19 de agosto de 2017

Novillada sin picadores en Valverde del Camino (Huelva)

(Las fotografías también han sido realizadas por Mario García Santos)
Hoy, viernes 18 de agosto me desplacé hasta la localidad onubense de Valverde del Camino, en el marco de cuyas fiestas y bajo la administración de la empresa "Taurina de Buendía S.L.", se organiza una feria taurina con tres festejos: un gran prix el jueves, una novillada sin picadores el viernes y una corrida de toros el sábado.
Estos festejos se celebran en el bonito y casi bicentenario coso que posee la localidad y que según www.tauroweb.es cuenta con un aforo de 2500 localidades.
Solo tiene callejón en la mitad del perímetro del ruedo, siendo éste una incorporación relativamente reciente, pues fue inaugurado en 2011, siendo también una peculiaridad de esta plaza el hecho de que la puerta de cuadrillas es la misma por la que saltan los animales al ruedo desde los corrales.

Cartel anunciador de la feria taurina de Valverde del Camino 2017.
Sobre las siete, los seis actuantes hicieron el paseíllo desmonterados y acompañados de las cuadrillas, en una tarde en la que hubo en torno a media entrada, estando la sombra prácticamente llena y el sol casi vacío.
Se lidió una novillada de un hierro de la tierra como es el de Millares, la cual salió extraordinaria, pues todos los erales dieron buen juego, cada uno con sus matices y unos con más dificultades que otros, pero los seis ofrecieron posibilidades de triunfo a los novilleros y todos ovacionados en el arrastre.
Momento del paseíllo.
Abrió plaza Curro Jurado, joven sevillano de Dos Hermanas que sorteó un eral de pelo castaño con presencia y que estuvo un tanto justo de fuerzas. Lo trató Jurado siempre con suavidad, firmeza, temple y oficio, siendo agradecido el ejemplar. Saludó por lances a la verónica limpios y ganando terreno y luego quitó por templadas tafalleras.

Natural ortodoxo...
Tras brindar su faena al ganadero, Jurado comenzó  doblándose genuflexo, para luego instrumentar varias tandas al natural excelentes, encontrando con facilidad el sitio y la altura que requería el de Millares y toreando con gusto, relajo, limpieza y haciéndolo todo despacio y pulseando perfectamente.

...natural a pies juntos...
Por el lado derecho, el más difícil del ejemplar, también lo enjaretó con buena técnica, citando con la muleta retrasada y abriéndolo lo justo, ligando los muletazos y llevándolo toreado.

...derechazo...
Finalizó con toreros ayudados y colocándolo finalmente en la suerte contraria, agarró media estocada arriba recibiendo un fuerte varetazo en el embroque. Se echó el novillo, pero hasta dos veces los levantó el puntillero y tampoco anduvo fino el novillero con el verduguillo, esfumándose así cualquier posibilidad de trofeos.
Acusó el torero enormemente el abrir plaza, siendo en muchas ocasiones excesiva la frialdad del público, que a pesar de su buena actuación, ni siquiera le invitó a saludar una vez arrastrado el de Millares.


y muletazos de cierre de Curro Jurado al abreplaza.
En segundo lugar entró en escena Daniel de la Fuente, novillero sevillano de La Puebla del Río que, como recordarán, fue el triunfador en La Maestranza en el ciclo de novilladas nocturnas al desorejar un novillo tras una gran faena en la final del pasado 27 de julio. A Daniel le cupo en suerte un ejemplar radicalmente distinto al anterior, siendo este negro, más armónico aunque bizco y que desde su salida tuvo motor, alegría y codicia, lo que se traduce en la bendita transmisión a los tendidos. Con fibra y pureza lo recibió con un ramillete de verónicas de manos bajas y ganando terreno que remató con revolera.
Revolera...
Brindó al público De la Fuente, que comenzó doblándose torerísima y garbosamente con el novillo, el inicio perfecto para hacerse con él. Lejos de afligirse, fue a más el ejemplar, que repitió sus embestidas arrancándose con alegría y persiguiéndola hasta el final con codicia. Difícil atemperar, y torear con orden y limpieza a un ejemplar exigente por sus ansias de embestir.

...derechazo...


...natural...
Pero lo aprovechó perfectamente el cigarrero, que estuvo valiente, firme, seguro, ligando los muletazos quedándose en el sitio y toreando con gran ajuste y pureza.
Transmitió al público no solo por su toreo sino por su alegría y su disposición en todo momento, cuajando la actuación más rotunda de la tarde dando muestras del buen momento que atraviesa.
...pase de pecho...
Cerró al boyante ejemplar con excelente ayudados y en la suerte contraria dejó media estocada trasera, errando varias veces con el descabello, lo que dejó el premio en una sola oreja, la única que se cortaría en un festejo en el que los aceros no funcionaron.

...y ayudado por alto de Daniel de la Fuente al segundo de la tarde.
En tercer lugar actuó Adrián Orta, novillero natural de Ayamonte que también sorteó otro buen novillo, con el que estuvo entregado y dispuesto en todo momento, a pesar de lo cual, su faena tuvo altibajos. Su actuación comenzó con un tremendo susto, cuando quiso iniciar la faena citando desde el centro para dar estatuarios. Prácticamente se dejó pegar la voltereta, pues no hizo por enganchar al ejemplar, que lo lanzó de forma espectacular. Continuó descalzo y sin mirarse para torear con entrega y pureza, hundiéndose en los riñones y dejándosela en la cara para ligar. Su faena tuvo series ligadas y de muy buen toreo sobre ambas manos, tanto en lo fundamental como en remates imprimiendo personalidad como en los pases del desdén a pies juntos o pases de pecho mirando al tendido; pero también hubo momentos en los que se amontonó y por ello su faena estuvo llena de altibajos. No acertó con la espada y el premio quedó en una merecida ovación que saludó en el tercio.

 
 
Diversos instantes de la faena de Adrián Orta al tercero.
 El quinto fue otro novillo que se dejó, aunque con más genio y sin ser extraordinario. Lo recibió limpiamente a porta gayola Raúl Parra, un jovencísimo novillero de La Palma del Condado que se anuncia como "Niño Oliva" y que a acto seguido lo paró ganando terreno limpiamente a la verónica rematando con serpentina.

Niño Oliva a porta gayola.
Su faena, repleta de altibajos también, de tramos muy enganchados y de falta de acople y en ocasiones de ajuste, contó con series ligadas, de mano baja y también de gusto al torear con y sin novillo. Arreó también en un final de faena cerca de los pitones con circulares. Su labor fue silenciada tras escuchar dos avisos, pues marró en repetidas ocasiones con el descabello, pasando un verdadero quinario dada su lógica inexperiencia en esta suerte tan poco torera pero tan definitiva en un momento dado para cortar las orejas.



Diversos instantes de la faena de Niño Oliva al quinto eral.
Cerró plaza el joven José Antonio Delgado, que se anuncia en los carteles como José Antonio Monesterio en honor a su pueblo de Monesterio (Badajoz). Le correspondió un ejemplar colorado que permitió que el extremeño se luciera y expresase su concepto del toreo. Es éste un torero de gusto, estética y personalidad, cualidades que vimos en su preciosa forma de iniciar la faena por ayudados por alto enganchando y llevando por abajo y barriendo el lomo con el codo.
Luego en su faena no hubo rotundidad y sobraron enganchones, pero siempre estuvo su intención de buscar la estética, la profundidad y la largura de los muletazos así como detalles muy toreros para rematar las series.
 
Tras un pinchazo, cobró una estocada de gran ejecución pero de tendida colocación. Por ello necesitó descabellar, esfumándose la posibilidad de tocar pelo tras los repetidos fallos con el verduguillo.
Tres muletazos de José Antonio Monesterio al novillo que cerró plaza.
Como habrán intuido, hemos pasado por alto la lidia del cuarto novillo, que bien merece un capítulo a parte y no precisamente por tratarse una faena antológica.
En cuarto lugar actuó el también onubense Moisés Quintero "Petichico" a quien le cupo en suerte el eral de menos presencia del envío de Millares y que fue realmente extraordinario desde que saltó al ruedo. De salida lo arrolló al no jugar correctamente los brazos, algo imperdonable en un novillero sin picadores que ya porta el chispeante. En su turno, "Niño Oliva" enseñó al novillo luciéndose en un excelente quite por chicuelinas.
Cubrió "Petichico" el tercio de banderillas invitando a uno de los subalternos, y siempre trató de imitar de forma descarada la forma de andar hacia el toro de Fernando Sánchez, pero por supuesto sin llegar a conseguirlo... El subalterno colocó un gran par, al que respondió Moisés con otro saliendo irremediablemente trastabillado.

Petichico ejecutando el pase cambiado al cuarto novillo.
Muletazo por alto de "Petichico".
Brindó al público y comenzó con unos péndulos en los medios muy bien ejecutados. A continuación, llegó un trasteo en el que hubo un sinfín de pases sin mando, siempre con la pierna muy retrasada y sin encajarse y desaprovechando totalmente tan excelente novillo. Podemos rescatar alguna serie de muletazos en los que hubo ligazón. Acabó toreando con ayudados y metiéndose en los terrenos del animal, que le acabó volteando cuando le agarró el testuz en una pérdida del respeto. Con la espada pinchó irremediablemente y doblando el estoque por entrar con la mano por delante de la muleta y finalmente acabó dejando media estocada trasera. En las entradas a matar el novillo le acabó destrozando la taleguilla, que le remendaron muy toscamente mientras el ejemplar acabó por echarse.
Pase con la diestra...

y pase con la izquierda de "Petichico" al excelente cuarto novillo.
Para empezar, por simple respeto a la profesión, un torero no puede enfundarse el chispeante en tan deficiente forma física. Luego, tampoco se puede ver andar por la plaza a un chaval que, por más que estuviera enfibrado y provocando las reacciones del público con voces y continuos gestos a la galería, presentaba absoluta falta de oficio y desconocimiento de terrenos.
Cierto es que la entrega y el valor deben ser las principales cualidades de un novillero para suplir las carencias técnicas, pero el valor es tener miedo y superarlo para arriesgar y ponerte ahí. Distinto es no ser consciente del peligro y ponerte, porque eso no es de valiente, sino de inconsciente, de quien va por el ruedo como un pollo sin cabeza.
Y es por esta razón por la que fue una auténtica polvareda, que en todo momento estuvo muy cercana al toreo cómico y en la que, quien no se indignó se divirtió, siendo por ello por lo que formó un lío y hasta hubo quien pidió la oreja y "Petichico" fue ovacionado, pero imágenes así no deben verse nunca en una plaza de toros, por mucho que se trate de un festejo menor o de una plaza de tercera.
Esperemos que sea algo irrepetible en todo el sentido de la palabra.
"Petichico", con la taleguilla toscamente remendada, saluda una vez arrastrado el novillo y finalizada la polvareda
Hasta aquí lo sucedido en este festejo sin picadores celebrado en la centenaria plaza de Valverde del Camino, de la que hasta cinco de los novilleros hubiesen podido salir a hombros de haber funcionado las espadas.
Aunque por desgracia sin orejas y puertas grandes no se puede salir adelante en el toreo, la misión de los cronistas debe ser la de relatar lo ocurrido en el ruedo al margen de lo que la fría reseña diga, pues el toreo no son números. Así, en esta tarde hemos visto una gran novillada del ganadero Manuel Ángel Millares, una rotunda faena de Daniel de la Fuente, una interesante labor de Curro Jurado rácanamente silenciada y por supuesto otros toreros con personalidad y condiciones a los que también seguiremos esperando y siguiendo de cerca, además de una actuación que esperemos sea "irrepetible".
 
Mario García Santos (@mario_garsan)